El llamamiento se hará efectivo el próximo viernes y arranca con una duración de cuatro meses, según explicó este martes Stéphane Dujarric, portavoz del secretario general de la ONU, António Guterres, en su rueda de prensa diaria.
La ONU activa este mecanismo de emergencia para obtener y coordinar fondos por parte de la comunidad internacional para hacer frente a crisis urgentes, desastres naturales o conflictos armados.
El pasado miércoles, una masiva riada azotó la zona fronteriza entre Nepal y el Tíbet (China), que ya acumula más de 1.003 muertos y 4.462 personas desaparecidas.
Según explicó Dujarric, la respuesta a la riada está entrando en una nueva fase, en la que las autoridades "están intensificando las labores de socorro y las operaciones de recuperación".
Aun así, el portavoz indicó, como adelantó hace unos días, que el principal reto que encuentran los trabajadores humanitarios es el acceso a las comunidades.
"Se han destruido más de 40 puentes y algunos tramos de la carretera principal siguen cortados. La mayoría de las comunidades remotas siguen dependiendo de los helicópteros del ejército para recibir suministros", explicó a la vez que celebró que se han rescatado cerca de 12.000 personas.
Además, Dujarric también alertó del creciente riesgo para la salud pública que suponen "los refugios superpoblados, el agua contaminada y las instalaciones sanitarias dañadas".
En una evaluación preliminar, el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) estima que la riada ha dejado "al menos 2.200 millones de toneladas de escombros" en la zona.
