En un mensaje en la red social X, el ministro de Defensa de Polonia, Władysław Kosiniak-Kamysz, informó de "otro incidente en el Báltico con la participación de un avión de reconocimiento ruso Il-20 a 40 kilómetros al norte de Ustka (norte), donde nuestros cazas interceptaron el avión ruso, que no tenía activados los dispositivos de identificación y representaba una amenaza para la aviación civil".
En otros incidentes similares que han tenido lugar recientemente en la misma zona, los aviones militares rusos volaban con los transpondedores apagados y sin plan de vuelo registrado, lo que obstaculiza la identificación remota y complica la labor del control del tráfico aéreo civil.
El incidente de hoy se suma a una ya larga cadena de "provocaciones" denunciadas por Polonia en la región aérea del Báltico.
El 31 de agosto se interceptó otro Il-20 a 30 km de Łeba (norte), no lejos del exclave ruso de Kaliningrado, y ese mismo mes se produjeron sendas interceptaciones cerca de Koszalin (norte).
En julio las Fuerzas Aéreas polacas, junto con aviones suecos, actuaron en operaciones de intercepción contra varios aviones rusos, con lo que las salidas de alerta de la OTAN se incrementaron un 250 % con respecto al año pasado.
Además, en abril y mayo hubo también intercepciones de aviones rusos en el Báltico por parte de aviones polacos y franceses.
En todos los casos, se trató de aviones de espionaje Il-20 o de cazas Su-30 procedentes de la zona de Kaliningrado.
