Corporación de petróleo de Libia denuncia nuevo intento de ataque a almacén de combustible

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Túnez, 3 sep (EFE).- La Corporación Nacional de Petróleo (NOC, por sus siglas en inglés) de Libia denunció este jueves un nuevo intento de ataque con dron a depósitos de combustible en Trípoli, menos de un mes después de la destrucción de un tanque con 4,5 millones de litros de gasolina a 40 kilómetros de la capital.

Como medida preventiva ante los reiterados ataques a instalaciones petroleras en las últimas semanas, la NOC ordenó bombear el combustible hacia las distribuidoras para reducir al máximo su nivel, y activó a los equipos de emergencia en todas las infraestructuras susceptibles de ser "saboteadas", según informó en un comunicado.

La corporación subrayó que este intento de sabotaje "es un indicador peligroso que exige la acción conjunta de todas las entidades de seguridad y militares para asumir sus responsabilidades y proteger estos sitios vitales y sensibles".

Asimismo, la sociedad estatal destacó que "manipular" estas instalaciones representa "una amenaza real" para la vida de los ciudadanos y agota los recursos y activos del país.

Recordó el papel "fundamental" del suministro de combustible a las centrales eléctricas para la generación de energía, el abastecimiento de centros de salud y el apoyo a los sectores industrial y de servicios, además de satisfacer las necesidades diarias de la población.

Ante el "alto riesgo existente", la NOC llamó a las autoridades a proteger las instalaciones petroleras y su personal contra cualquier acto hostil, con el fin de garantizar la continuidad del suministro de combustible y mantener la seguridad energética.

Los depósitos de Brega Oil Marketing Company constituyen la mayor infraestructura de almacenamiento estratégico de la NOC para abastecer a la población desde instalaciones distribuidas por distintos puntos del país.

Una serie de ataques con drones sacudió el pasado agosto la infraestructura energética y petrolera en la ciudad de Zawiya, en el oeste de Libia, donde el blanco de las agresiones fueron una refinería, una desalinizadora, varias plantas de la compañía eléctrica estatal, una compañía de telecomunicaciones y las oficinas de la Autoridad Ferroviaria.