La intervención, anunciada en la víspera por el ministro de Hidrocarburos y Energías, Marcelo Blanco, se oficializó mediante el decreto 5699, publicado en la Gaceta Oficial de Bolivia, en un contexto de persistente desabastecimiento de combustibles, sobre todo de diésel.
La norma dispone "con carácter extraordinario, temporal y de aplicación inmediata, la intervención" de esa entidad "ante las deficiencias, riesgos y vulnerabilidades identificados en los mecanismos de regulación, supervisión, control y fiscalización de las actividades hidrocarburíferas", sobre todo las vinculadas "al abastecimiento interno de hidrocarburos y sus derivados".
La intervención tendrá una vigencia de "180 días calendario", que se podrá ampliar "una sola vez" por 90 días adicionales y podrá concluir antes del plazo previsto siempre que sean "superadas las condiciones que dieron lugar a su establecimiento".
Esta medida busca relevar información para implementar "medidas correctivas" e identificar las causas de las "deficiencias", la existencia de posibles responsabilidades por la situación actual y los "posibles daños" causados al sector de hidrocarburos en gestiones pasadas, entre otros objetivos.
El decreto también crea una "Comisión de Intervención Estatal Extraordinaria" en la que participarán los titulares de los Ministerios de Hidrocarburos y Energías, Producción Sostenible, Obras Públicas y del Viceministerio de Transparencia.
El miércoles, el ministro Blanco anunció la intervención de la ANH, como ocurrió con Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB), porque, según dijo, "ha habido varios manejos no adecuados en ambas instituciones".
Según Blanco, los "malos manejos" y la "burocracia" en estas entidades son "una de las razones más importantes" para el desabastecimiento de combustibles que se busca superar mediante las intervenciones.
YPFB fue intervenida en la víspera también por 180 días y bajo la supervisión de una comisión de cuatro ministerios y el Viceministerio de Transparencia.
El ministro de Hidrocarburos dijo el miércoles que se busca que YPFB "vuelva a su rol natural", que se retire progresivamente de la comercialización de hidrocarburos y se dedique "a las actividades de exploración, explotación" y el trabajo en las refinerías.
Bolivia importa actualmente un 60 % de la gasolina y un 95 % del diésel que consume, con un gasto semanal de unos 90 millones de dólares.
El abastecimiento de combustibles líquidos ha sido irregular desde 2024, lo que se refleja en largas filas de vehículos que esperan por horas, o incluso días, para cargar carburantes.
Desde el inicio del Gobierno de Rodrigo Paz, en noviembre pasado, el abastecimiento ha tenido altibajos. Entre mayo y junio, el problema fueron los bloqueos de carreteras por protestas sociales, pero en las últimas semanas nuevamente hay filas largas en las gasolineras y el mayor problema es la falta de diésel.
A principios de año también hubo problemas con la calidad de la gasolina, con daños a miles de vehículos por los cuales se tuvo que establecer un sistema de compensación.
