"Ratko Mladić fue condenado por genocidio, crímenes contra la humanidad y crímenes de guerra. El regreso de sus restos a Belgrado recuerda a Europa las páginas más oscuras de nuestra historia reciente", escribió Kos en un mensaje en la red social X.
La comisaria consideró que la glorificación en torno a la muerte de Mladic "es incompatible con los valores sobre los que se construye el camino de la UE".
"Ese camino exige enfrentar el pasado, una reconciliación genuina y el respeto a las víctimas de los crímenes de guerra", añadió.
Kos subrayó que los valores que sustentan "nuestro futuro común no son negociables" y anunció que, "en este contexto", ha decidido no proceder con su visita a Serbia, prevista inicialmente para la semana próxima.
El condenado exgeneral murió bajo custodia en La Haya el 27 de agosto, a los 83 años, mientras cumplía una condena de cadena perpetua por genocidio y crímenes de guerra cometidos durante la guerra de Bosnia y Herzegovina en la década de 1990.
Mladic fue detenido en Serbia en 2011, tras pasar 16 años como fugitivo.
Días después fue trasladado a La Haya, donde en 2017 fue condenado a cadena perpetua por el Tribunal Penal Internacional para la ex-Yugoslavia (TPIY) de las Naciones Unidas.
Su hijo, Darko Mladic, aseguró este viernes que el exgeneral será enterrado el próximo lunes en Belgrado en lo que calificó como "funeral del pueblo" sin intervención de la política.
El presidente serbio, el nacionalista populista Aleksandar Vucic, estimó el jueves que podrían asistir "decenas de miles" de personas al funeral de Mladic, considerado un héroe por muchos en Serbia.
Horas antes, a su llegada al Consejo de ministros de Asuntos Europeos en Dublín, Kos ya había advertido de que el traslado de los restos de Mladic a Belgrado supondría "un test muy importante" para la trayectoria europea de Serbia.
"Hay muchas cosas ocurriendo en Serbia en este momento. Lo estamos observando mucho, y todo ello puede tener impacto en cómo evalúan los Estados miembros a Serbia" de cara a su posible adhesión a la UE, dijo la comisaria, quien señaló que la cuestión "no es solo la parte técnica" del proceso, sino "cómo se alinean con nuestros valores".
Serbia es candidata a la adhesión a la UE desde 2012 y abrió las negociaciones formales en 2014. No obstante, su avance continúa estancado por la falta de unanimidad entre los Estados miembros, que citan preocupaciones sobre el Estado de derecho, la libertad de prensa y la alineación de Belgrado con la política exterior común de la UE, en particular en relación a Rusia.
