"La cuestión de 'permitir una emperatriz' —un tema planteado con frecuencia por la opinión pública— se relaciona con 'la naturaleza de la sucesión imperial' y queda fuera del ámbito de 'garantizar el número de miembros de la Familia Imperial', que es el objetivo de esta reforma concreta", escribió la mandataria en la red social X.
Takaichi destacó además que la medida, aprobada a mediados de julio gracias a la mayoría absoluta de la coalición gobernante, permite que las mujeres de la familia real conserven su estatus imperial incluso al contraer matrimonio con ciudadanos de a pie, al contrario de lo que venía ocurriendo hasta ahora.
"Esta reforma ha abierto, por primera vez, la posibilidad de que las mujeres miembros de la Familia Imperial conserven su estatus tras el matrimonio. Esta medida es crucial para mantener el tamaño de la Familia Imperial", aseguró la primera ministra.
El actual emperador Naruhito, jefe del Estado simbólico sin funciones de gobierno ni poder ejecutivo, solo tiene a sus 66 años tres posibles herederos: su hermano Fumihito (60), su sobrino Hisahito (19) y su tío, el príncipe Masahito de Hitachi (90).
Además, la Familia Imperial cuenta actualmente con solo 16 miembros, de los que once son mujeres. Se trata de esposas de príncipes o sus hijas solteras, pues, hasta la aprobación de la revisión, cuando las mujeres contraían nupcias con ciudadanos de a pie debían abandonar la genealogía familiar y sus funciones.
Pero la enmienda generó malestar en el país, tanto entre la oposición por la falta de consenso, como en parte de la población por mantener la ley sálica.
Múltiples sondeos de opinión indican, año tras año, que la mayoría de los japoneses apoya la idea de que una mujer acceda al Trono del Crisantemo. En una encuesta realizada en mayo por la agencia japonesa de noticias Kyodo, hasta un 80 % de los encuestados apoyaron la sucesión femenina.
