En un discurso transmitido por radio y televisión y sin referirse directamente al presidente estadounidense, Lula sostuvo que ningún país extranjero tiene derecho a decirle a Brasil de quién puede comprar y a quién puede vender, en una crítica indirecta a las medidas comerciales adoptadas por Washington.
"Defendemos el libre comercio. Ningún país extranjero tiene derecho a decirnos de quién podemos comprar y para quién podemos vender. Somos un país soberano, y nuestras decisiones nos pertenecen a nosotros y a nadie más", afirmó el jefe de Estado.
Por decisión de la Administración Trump, algunos productos brasileños quedaron sujetos a aranceles adicionales que elevan hasta el 37,5 % la tasa aplicada a sus exportaciones.
En ese contexto, Lula afirmó que el carácter pacífico de Brasil no significa "bajar la cabeza ante potencias extranjeras".
"No somos colonia y no seremos colonia de nadie", subrayó.
El mandatario también defendió que las riquezas naturales del país sean utilizadas para impulsar su desarrollo económico y social.
Lula da Silva recordó que Brasil posee la segunda mayor reserva de tierras raras del mundo, la mayor fuente de agua dulce del planeta y una nueva reserva de petróleo descubierta recientemente en la costa amazónica.
Para el líder progresista, un país soberano debe ser capaz de defender su territorio, sus fronteras, su medio ambiente, sus riquezas y su población frente a intereses extranjeros, pero también de ofrecer a sus ciudadanos condiciones para conquistar su propia "independencia".
El gobernante también reivindicó el carácter pacífico de Brasil y afirmó que el país trabaja por la paz mundial, defiende el libre comercio y apuesta por la armonía entre las naciones.
El presidente brasileño, que aspira a un cuarto mandato no consecutivo en las elecciones de octubre, lidera las encuestas de intención de voto, con un 38 % de las preferencias, seguido del senador ultraderechista Flávio Bolsonaro, su principal rival, con un 33 %.
Pese a que el líder progresista continúa a la cabeza de los sondeos, el hijo del expresidente Jair Bolsonaro, quien es amigo y seguidor de Trump, ha venido reduciendo la distancia que los separa.
Según la más reciente encuesta de Datafolha, Lula obtiene un 46 % de las intenciones de voto en una eventual segunda vuelta frente a Flávio Bolsonaro, que alcanza un 44 %, un resultado que supone un empate técnico dentro del margen de error.
