"La cuestión de los oleoductos y la búsqueda de fuentes alternativas forman parte del enfoque del Estado para reorientar la política y la comercialización del petróleo hacia otros destinos alejados de los conflictos geopolíticos", dijo a la agencia de noticias oficial iraquí INA el asesor del primer ministro de Irak, Mazhar Mohamed Saleh.
Irak es uno de los países más afectados por el bloqueo de Ormuz, una estratégica vía marítima por donde se comercializaba entre el 80 y el 85 % del petróleo iraquí hasta el estallido de la guerra de Irán el 28 de febrero pasado.
Según el Gobierno iraquí, esta crisis provocó una caída de más de la mitad de sus exportaciones de crudo, esenciales para mantener las arcas públicas de un país cuyos ingresos dependen en alrededor del 85 % del petróleo.
Ante esta situación, el funcionario indicó que, si el bloqueo de Ormuz continúa, Irak "se preparará para realizar sus exportaciones petroleras a través de los territorios vecinos", que no especificó, y añadió que el nuevo Gobierno iraquí encabezado por Ali al Zaidi ha adoptado una política "que difiere de la del pasado", sin aportar más detalles.
Asimismo, aseguró que "Irak ha pasado de la fase de repeler la crisis a la fase de coexistencia y contención de la misma", una estrategia que busca garantizar los 3,4 millones de barriles diarios que el país exportaba antes de la guerra, pero esta vez a "a través de los territorios vecinos".
El Gobierno iraquí aprobó a mediados de agosto una serie de mecanismos para exportar su petróleo a través de empresas internacionales y locales especializadas, también a través de corredores que pasarían por países como Jordania y Siria.
