“La presencia militar o la participación en operaciones de otro país en el golfo Pérsico y el estrecho de Ormuz no puede sino considerarse un apoyo directo a la parte responsable de la agresión, y tendrá graves consecuencias”, afirmó en coreano en X el portavoz del Ministerio de Exteriores iraní, Ismail Bagaei.
El diplomático iraní añadió que “ningún Estado que se precie de su soberanía y responsabilidad debe ceder ante la presión y las amenazas de Estados Unidos ni participar como cómplice en los actos de agresión y los terribles crímenes cometidos contra el gran pueblo iraní”.

En un breve mensaje remitido a EFE, el Ministerio de Exteriores surcoreano destacó por su parte que mantiene una estrecha comunicación “con la comunidad internacional, incluidos los países pertinentes”.
“Nuestro Gobierno mantiene una estrecha comunicación con la comunidad internacional, incluidos los países pertinentes, con el fin de lograr la pronta restauración de la paz y la estabilidad en Oriente Medio y garantizar la libre navegación en el estrecho de Ormuz de todos los buques, incluidos los nuestros”, detalló la oficina.
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Corea del Sur afirmó el viernes que estudia el despliegue de tropas en el estrecho de Ormuz siempre que “no comprometa su capacidad de defensa”.
Un funcionario presidencial dijo bajo condición de anonimato a agencias locales que, bajo esta condición, Seúl podría realizar contribuciones militares a los esfuerzos para garantizar la libre navegación a través del estratégico paso, razón por la cual esta decisión “aún está en curso”.
Las noticias acerca de un posible despliegue surcoreano en Ormuz se producen en medio de las presiones de Trump, que reprochó públicamente a las autoridades surcoreanas que no se hayan sumado a su política de “desnuclerización” de Irán.
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En la última semana se ha intensificado la guerra entre Estados Unidos e Irán, con ataques estadounidenses contra territorio y buques iraníes y el bombardeo como respuesta por parte de Teherán de objetivos y barcos estadounidenses en Oriente Medio, todo ello en medio del pulso por el control de Ormuz.
Irán bloqueó el estrecho de Ormuz tras el comienzo de la guerra el 28 de febrero y lo ha convertido en la principal medida de presión en el conflicto. Ha logrado paralizar casi todas las exportaciones de petróleo, exige a los buques que lo quieran cruzar que obtengan su permiso y ataca a buques que tratan de saltarse su bloqueo.
Estados Unidos ha establecido un cerco a puertos y buques iraníes y en las últimas semanas y ha logrado restablecer parte del tráfico marítimo a través del estrecho a lo largo de una ruta meridional cercana a Omán, según coinciden expertos en petróleo y Oriente Medio.
