Chitwan no sufrió directamente la riada, pero los empresarios atribuyen las cancelaciones a las imágenes de la catástrofe difundidas en el extranjero y a las dificultades de transporte provocadas por los daños en la carretera Prithvi, una de las principales conexiones entre Katmandú y los destinos turísticos del país.
"Casi el 90 % de las reservas de septiembre se han cancelado", explicó a EFE el propietario del hotel Banbas Resort junto al Parque Nacional de Chitwan, Basu Dhungana.
Respecto al resto de los meses de la temporada alta, el propietario explicó que se mantiene la incertidumbre, ya que "todavía no hay tantas cancelaciones definitivas, pero han pedido dejar las reservas en suspensión, no están confirmadas, pero tampoco canceladas", precisó.
La situación se repite en Pokhara, donde el presidente del Tourism Council, Hari Bhujel, estima que hasta un 30 % de las reservas hoteleras han sido canceladas, según dijo este al diario The Katmandú Post.
El cierre de tramos de la carretera Prithvi, el encarecimiento de los vuelos y la limitada frecuencia aérea entre Katmandú y Pokhara están afectando además a los desplazamientos, según Bhujel.
En Lumbini, lugar de nacimiento de Buda, la asociación hotelera local reporta igualmente cancelaciones de visitantes extranjeros, incluidas reservas para octubre y noviembre, meses centrales de la temporada turística de otoño.
El sector teme que el impacto de la catástrofe se extienda a lugares que permanecen abiertos y no sufrieron daños.
El Nepal Tourism Board lanzó tras la riada la campaña "Nepal Calling" para contrarrestar esa percepción y ha insistido en que la mayor parte de los destinos turísticos del país continúa operativa.
"Nepal is not closed" ("Nepal no está cerrado"), señala el organismo en su mensaje dirigido a viajeros y operadores internacionales.
La riada del 26 de agosto golpeó principalmente el corredor del Bhote Koshi y el Trishuli, en el norte del país, y causó graves daños en carreteras y puentes. Las autoridades han recuperado hasta ahora 1.355 cuerpos, mientras 4.996 personas continúan desaparecidas casi dos semanas después de la catástrofe.
"En realidad, este es un buen momento para explorar Nepal. Si vienen turistas ahora, nos ayudará enormemente a recuperar el empleo, reactivar la economía y devolver la esperanza a los empresarios nepalíes", concluyó el propietario del hotel de Chitwan.
