"Estamos convencidos de que la música sana el alma. Por eso decidimos que, a pesar de las adversidades y de lo complejo que resultó reorganizar la logística y la programación en estas circunstancias, debíamos seguir adelante", dijo en una rueda de prensa el encargado de negocios de la UE en Venezuela, Pierre-Henri Helleputte.
El diplomático informó que, entre las actividades del festival, hay clases magistrales y siete grandes conciertos, de los cuales tres son con entrada libre y cuatro a "precio reducido".
El 26 de septiembre hay un concierto benéfico en Caracas para recaudar donaciones de materiales escolares para los afectados de los sismos y otro el 2 de octubre en La Guaira, destinado al Sistema Nacional de Orquestas y Coros Juveniles e Infantiles de Venezuela.
Helleputte destacó la diversidad de escenarios en esta cuarta edición del festival de jazz, que incluye presentaciones en centros culturales, universidades, fundaciones y teatros.
Además, dijo que por primera se incorpora el formato de 'jamming', eventos de improvisación de jazz -que serán cuatro en locales de Caracas- sin que sean conciertos formales.
El festival será de mínimo impacto ambiental, subrayó Helleputte, lo que incluye la sustitución de plástico de un solo uso y la instalación de estaciones de reciclaje.
"Este festival es un puente entre Europa y Venezuela. Por eso participarán músicos locales (...). La cultura y la música son los puentes indestructibles que siempre han unido a Europa y Venezuela", concluyó el diplomático de la UE.
Agradeció a los países participantes, que son Alemania, Bélgica, Italia, Países Bajos, Polonia, Portugal y Suiza, y al equipo de producción, así como aliados y músicos internacionales y locales.
