La campaña, que también alcanza a más de 90.000 profesionales sanitarios, se basa en un estudio de Epi-phare publicado en 2024 que analizó los datos de 8.391 mujeres operadas de un meningioma entre 2020 y 2023.
El estudio no encontró un aumento del riesgo asociado al levonorgestrel, pero sí detectó un incremento pequeño aunque significativo entre las mujeres mayores de 45 años que habían utilizado desogestrel durante periodos prolongados. El riesgo aumenta después de cinco años de tratamiento y se duplica después de siete años.
La agencia subraya que el riesgo es muy inferior al observado con otros progestágenos como el acetato de ciproterona, pero recomienda consultar con un médico ante síntomas neurológicos como dolores de cabeza persistentes, alteraciones visuales, problemas de equilibrio o convulsiones.
La agencia señala además que el riesgo epidemiológico desaparece aproximadamente un año después de suspender el desogestrel, aunque esto no significa que un meningioma ya existente desaparezca.
