Al menos siete personas mueren en enfrentamientos armados en el sureste de Irán

Imagen sin descripción

Teherán, 12 sep (EFE).- Al menos siete personas, entre ellas tres miembros de la Guardia Revolucionaria iraní, murieron este sábado en enfrentamientos armados registrados en la ciudad de Saravan durante una operación contra una “célula terrorista”, en un nuevo episodio de violencia en la conflictiva provincia de Sistán y Baluchistán, donde los enfrentamientos se han intensificado en los últimos días.

“En una operación que continuó hasta el mediodía de hoy murieron tres miembros de la Guardia Revolucionaria”, anunció el cuerpo militar de élite iraní en un comunicado citado por la televisión estatal.

Según el comunicado, cuatro “terroristas” también murieron en la operación conjunta de la Guardia, el Ministerio de Inteligencia y la Policía, en la que se descubrieron varias armas, municiones y materiales explosivos.

De acuerdo con la Guardia, “la célula terrorista profesional planeaba llevar a cabo una operación de asesinato en la ciudad de Saravan”, en la conflictiva provincia de Sistán y Baluchistán.

La fuerza militar iraní también reiteró que Estados Unidos e Israel están detrás de este tipo de ataques, cuyo objetivo sería “generar inseguridad” en esta zona fronteriza con Afganistán y Pakistán.

La semana pasada, al menos siete personas, incluidos dos miembros de las fuerzas de seguridad, perdieron la vida en incidentes similares registrados en Sistán y Baluchistán, una región mayoritariamente suní en la que operan grupos armados de esa rama del islam, contrarios al Gobierno chií de Teherán, así como bandas dedicadas al contrabando y al narcotráfico.

La región es escenario recurrente de enfrentamientos entre las fuerzas de seguridad iraníes y grupos armados, entre ellos Jaish al-Adl, una organización suní que busca la independencia de la región y que la República Islámica considera terrorista.

Desde el comienzo de la guerra con Estados Unidos e Israel, el 28 de febrero, las autoridades iraníes han detenido a miles de personas a las que acusan de ser “espías” y “traidores a la patria”, en medio del refuerzo de las medidas de seguridad y de la intensificación de la persecución contra grupos opositores y participantes en las protestas de enero.