Cuba aumenta sus importaciones desde EE.UU. entre dependencia y auge del sector privado

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La Habana, 12 sep (EFE).- Las importaciones cubanas procedentes del mercado estadounidense han alcanzado cifras récord en 2026, un incremento sostenido que refuerza la dependencia de la isla de EE.UU. para la compra de combustibles y bienes de consumo, al tiempo que favorece al sector privado cubano y dificulta la llegada de inversión extranjera, según expertos consultados por EFE.

Según los datos más recientes, las exportaciones de EE.UU. a Cuba entre enero y julio de 2026 llegaron a 674 millones de dólares, un 61,8 % por encima de los 416,5 millones del mismo período de 2025; ese acumulado ya equivale al 83,2 % de todo lo exportado en 2025 (809,6 millones).

"El crecimiento viene además con un cambio de composición" señaló a EFE el economista cubano Ricardo Torres, investigador invitado en American University, quien detalla que "entre 2023 y 2025, el pollo congelado dominaba el comercio, pero en enero-julio de 2026 dejó de ser la primera partida".

Actualmente, los artículos de socorro lideran las importaciones, con 126,6 millones de dólares, seguidos por el pollo congelado (118 millones) y los derivados del petróleo (117,1 millones); los vehículos, tercera categoría en 2024 y 2025, aportaron 34,9 millones, detalló el experto.

Pero, detrás de estas cifras, existen elementos que describen el entramado de las relaciones comerciales entre dos países que atraviesan su momento de mayor tensión en décadas, enmarcado en una profunda crisis interna en la isla y una política de "máxima presión" por parte de EE.UU. para que Cuba introduzca cambios económicos y políticos.

Para Torres, "el aumento de la dependencia cubana respecto a EE.UU. favorece claramente al gobierno norteamericano", pues "le da mayor influencia y capacidad de negociación frente a las autoridades cubanas".

"Esa dinámica se ha visto en el comercio en los últimos años, de manera muy clara en los alimentos y, ahora en 2026, en el combustible —sectores en los que EE. UU. se ha convertido en uno de los principales suministradores de la isla", describe.

Similar criterio sostiene el economista cubano Daniel Torralbas, quien asegura que el mercado energético estadounidense "se está convirtiendo en fundamental para Cuba", especialmente porque ocurre en medio del bloqueo petrolero impuesto por EE.UU. a la isla.

"Eso pudiera ir, por supuesto, en el sentido de convertir a Cuba en un país cada vez más dependiente de los EE.UU. en el comercio exterior, particularmente en el sector energético", acotó.

Torres sostiene que "el desabastecimiento interno es severo" en la isla y en este sentido EE.UU. se convierte en "un mercado relevante", como "proveedor de alimentos y productos manufacturados" y por su cercanía geográfica que "lo hace muy competitivo en numerosos renglones".

"Es, sin duda, una estrategia que sirve a los intereses de Estados Unidos", afirmó.

Aunque el aumento del flujo comercial está liderado por el sector privado cubano, principalmente porque EE.UU. lo autorizó para la importación de combustibles, ambos economistas coinciden en que esas compras, "alivian" determinados segmentos de consumo, pero no resuelven la crisis estructural del país.

Torres vuelve a las cifras y remarca que, en julio de 2026 los envíos de diésel y gasolina desde EE.UU. "se dispararon".

"En los primeros siete meses, el promedio de diésel cubrió el 89 % del ritmo de importación de 2023, y el de gasolina el 110 %. Ambos combinados suman 100,6 millones de dólares en los primeros seis meses del año y sumando el resto de derivados de petróleo, el total llega a 156,9 millones", puntualiza.

Sin embargo, reconoce que ese salto "no resuelve la crisis energética de fondo" en la isla que sufre apagones de más de 20 horas diarias.

Torralbas refiere asimismo que la estrategia de la Administración del presidente Donald Trump de "querer impulsar el sector privado, pero a la vez cerrarle la puerta del combustible a todo el país no se sostiene muy bien".

Si ambos países normalizaran sus relaciones, "que no es lo que se avizora hoy", añade, las relaciones comerciales "pudieran desarrollarse mucho más" y "el sector privado cubano tiene muchísimo rol que jugar todavía".

Respecto al clima de negocios y la atracción de capitales, ambos expertos coinciden en la dificultad de captar grandes sumas en la coyuntura actual.

Torralbas refiere que "realmente 2026 es uno de los años menos atractivos para invertir en el mercado cubano".

Torres por su parte, describe las barreras internas y externas. De un lado, "el propio sistema cubano ha visto históricamente al capital internacional con cautela y lo ha usado de forma selectiva para el desarrollo, pero sin ofrecerle mayores espacios ni garantías reales"; del otro, "es difícil que lleguen empresas grandes a Cuba sin una modificación de las sanciones de EE.UU.".

De momento, asegura Torralbas, "no hay indicios de que haya un tercer país que de pronto surja como salvavidas de Cuba en esta crisis".

"No se puede esperar que Cuba salga de la crisis actual con alianzas internacionales. La situación que había cuando existía la extinta Unión Soviética o cuando Venezuela tenía excelentes términos de intercambio con Cuba, no se va a volver a repetir por ahora", concluyó.