“Nuestras conversaciones se centraron en la evolución de la situación en el Mar Rojo y en la seguridad regional en su conjunto, incluida la importancia del diálogo y la estabilidad”, dijo el jefe del Gobierno etíope en su cuenta de X.
Los rebeldes hutíes se apoderaron el viernes de la costa yemení del mar Rojo, cerca del estrecho de Bab al Mandeb, una de las rutas marítimas más sensibles para el comercio internacional, aunque prometieron una navegación "segura" en el estratégico paso marítimo, salvo para su enemigo saudí.
Mientras, Irán mantiene bloqueado el estrecho de Ormuz desde el inicio de la guerra que lanzaron Estados Unidos e Israel el 28 de febrero y lo ha convertido en su principal medida de presión en el conflicto, ya que ha logrado paralizar casi todas las exportaciones de petróleo, exige que los buques que quieran cruzarlo obtengan su permiso y ataca a los que tratan de saltarse su bloqueo.
En este contexto de parálisis en el comercio marítimo, ambos mandatarios coincidieron en la urgencia de reanudar el diálogo político como única herramienta viable para desescalar las tensiones entre el Golfo de Adén y el área regional compartida.
El encuentro sirvió además para consolidar la coordinación entre Addis Abeba y Teherán dentro del bloque ampliado de economías emergentes.
Pezeshkian, que llegó el viernes a la capital india y se reunió previamente con el primer ministro indio, Narendra Modi, participa junto a la delegación etíope en la decimooctava cumbre del grupo, dedicada a reforzar la gobernanza multilateral del Sur Global.
La cumbre de los BRICS se extenderá hasta el domingo en la capital india, con una agenda marcada por la guerra en Oriente Medio, las tensiones comerciales y las dificultades para alcanzar consensos dentro de un bloque ampliado a once miembros.
