A falta del resultado final y de contabilizar el próximo miércoles los votos procedentes del exterior, el centroizquierda obtendría un único diputado de margen frente al bloque gubernamental, con 175 mandatos frente a 174.
El sistema electoral sueco consta de 6.312 distritos, a los que se añaden otros 314 en los que se agrupa tanto el voto exterior como los votos anticipados enviados en plazo pero recibidos tras el cierre de los colegios: ambos se cuentan tres días después de la celebración de las elecciones.
De mantenerse la tendencia actual, el Partido Socialdemócrata, la fuerza más votada a lo largo de los últimos cien años, repetiría triunfo con el 28 %, aunque caería dos puntos para firmar sus peores cifras desde 1928; segundo sería el Partido Conservador, con el 19,9 %, un resultado que le valdría para superar al ultraderechista Demócratas de Suecia (SD), que caería casi tres puntos hasta el 17,6 %.
El SD había crecido hasta ahora en todas las elecciones generales desde que se presentó por primera vez en 1988.
Los tres aliados de la líder socialdemócrata, Magdalena Andersson, mejorarían su resultado de hace cuatro años: el socialista Partido de Izquierda obtendría el 8,1 % y sería la cuarta fuerza, por delante del Partido de Centro, que lograría el 7,1 %, mientras que el Partido del Medio Ambiente llegaría al 6,1 %.
Los otros dos partidos que conforman la coalición de gobierno actual, que tiene mayoría gracias al apoyo externo del SD, también avanzarían ligeramente: el Partido Cristiano Demócrata obtendría el 6,2 %, y el Partido Liberal, al que las encuestas colocaban hasta hace una semana por debajo de la barrera mínima del 4 %, lograría el 5,4 %.
Los líderes de los principales partidos se mostraron cautos con el resultado y llamaron a esperar a que finalice el recuento, incluido el voto exterior.
"Mi mensaje es claro, los socialdemócratas siempre estaremos listos para asumir la responsabilidad del resultado. Parece que será muy ajustado, pero ahora vamos en cabeza y si se mantiene así, Suecia tendrá un nuevo gobierno", dijo la líder de ese partido, Magdalena Andersson.
Kristersson afirmó que el resultado puede llevar a unas negociaciones "complicadas", pero resaltó que independientemente de qué bloque gane, está dispuesto a explorar todas las opciones.
Los sondeos a pie de urna daban una ventaja de más de cuatro puntos para la oposición, que llegaba como favorita a los comicios pese a ver recortada su ventaja en las dos últimas semanas de campaña, lo que abría las opciones de que se repitiese un drama electoral como en los comicios de 2018 y 2022, en los que hubo que esperar al voto exterior.
El bloque de derecha ha explotado en las últimas semanas las diferencias en el seno de la oposición, en especial, entre el Partido de Izquierda (socialista) y el Partido de Centro.
Andersson ha reiterado en la campaña que está dispuesta a colaborar con todos los partidos menos con el SD y ha mostrado sus dudas sobre que los socialistas puedan ser incluidos en una coalición de gobierno.
Kristersson rompió en 2022 el 'cordón sanitario' a la ultraderecha, hasta entonces aislada, y todas las fuerzas de ese bloque anunciaron el pasado abril que el SD formaría parte por primera vez de un hipotético nuevo gobierno si ganaban las elecciones.
