MSF detalló en un comunicado que la provincia de Kivu del Norte concentra ahora "casi la mitad de todos los nuevos casos confirmados", tras un aumento de la tasa de positividad en las pruebas durante los últimos días.
Además, se sumó Ubangi del Sur, recientemente afectada y convertida en la séptima provincia con transmisión de ébola.
"Asumir que el brote está bajo control porque algunos centros de tratamiento admiten a menos pacientes sería un error", advirtió el coordinador de emergencias de MSF en la RDC, Anthony Kergosien.
De acuerdo con los últimos datos divulgados por el Gobierno congoleño, la epidemia ha causado 3.510 fallecidos y 7.258 casos confirmados en total, pero MSF calcula que el impacto real es superior debido a las deficiencias en los sistemas de vigilancia epidemiológica.
"La propagación del brote a nuevas zonas con capacidades de preparación y respuesta aún más débiles plantea un riesgo muy grave", alertó la organización.
MSF ha desplegado equipos de respuesta rápida en áreas afectadas para reforzar la detección temprana, el aislamiento de pacientes, el rastreo de contactos y las medidas de prevención.
"Esta estrategia consiste en detectar e intentar contener rápidamente los nuevos brotes antes de que se conviertan en epidemias a gran escala", explicó Kergosien.
Sin embargo, la ONG remarcó que sus equipos no pueden cubrir por sí solos la expansión de la epidemia y solicitó un aumento urgente del apoyo operativo a las agencias de Naciones Unidas, incluida la Organización Mundial de la Salud (OMS), para reforzar todos los pilares de la respuesta sobre el terreno.
El brote cumplió el martes cuatro meses desde que se declaró oficialmente el 15 de mayo en el este de la RDC.
La epidemia es la segunda más mortífera y contagiosa de la historia a nivel global, tras superar a la ocurrida en la misma región congoleña entre 2018 y 2020, aunque sigue lejos de la más grave registrada hasta la fecha, que provocó unos 11.000 muertos y 28.000 contagios en África occidental entre 2014 y 2016.
La cepa de Bundibugyo, causante del actual brote, carece de tratamientos específicos, aunque la OMS trabaja en dos vacunas que han iniciado ensayos de fase 1 en humanos y que, hasta ahora, se han mostrado seguras, pero su desarrollo podría llevar varios meses.
La actual epidemia también se propagó a la vecina Uganda, donde la OMS declaró el 26 de agosto el fin del brote, después de contabilizarse 20 contagios confirmados, incluidos 15 importados de la RDC, entre los que hubo dos muertos.
