En una rueda de prensa rutinaria, el portavoz del Ministerio chino de Exteriores Guo Jiakun también instó a Manila a respetar con acciones concretas el principio de 'una sola China', por el que Pekín sostiene que Taiwán forma parte de su territorio, y a abstenerse de todo aquello que perjudique las relaciones bilaterales.
"Independientemente de cómo las autoridades del Partido Democrático Progresista (PDP, gobernante en Taiwán) se confabulen con fuerzas externas, o de la forma en que intenten lograr una supuesta 'ruptura diplomática' al servicio de la 'independencia de Taiwán', todo ello será en vano y está condenado al fracaso", subrayó el portavoz.
Las declaraciones del Gobierno chino llegan después de que el ministro taiwanés de Asuntos Exteriores, Lin Chia-lung, informara de la intención de abrir una oficina de representación que se ubicará en la isla de Cebú.
La instalación, que sería la segunda de Taipéi en este país del sudeste asiático, prestará servicio a viajeros y empresarios en el centro de Filipinas, si bien no avanzó cuándo abriría sus puertas al público.
Taiwán, que solo cuenta con doce aliados diplomáticos formales en la actualidad, dispone de una amplia red de oficinas de representación en numerosos países de Europa, América y Asia, que funcionan ‘de facto’ como sus embajadas en el exterior.
Pese a la ausencia de relaciones oficiales, Taipéi y Manila han reforzado sus vínculos en los últimos años frente a Pekín, que ha redoblado su presencia militar en los alrededores de Taiwán y en las cercanías de varios atolones y arrecifes reclamados por Filipinas en el mar de China Meridional.
La apertura de esta oficina podría tensar aún más los lazos entre China y Filipinas, que se han deteriorado desde la llegada al poder, en 2022, del presidente filipino, Ferdinand Marcos Jr., quien ha impulsado su alianza militar con Estados Unidos y adoptado una postura más firme en la defensa del archipiélago.
El mandatario advirtió en agosto del año pasado que una invasión de Taiwán por parte de China arrastraría a Filipinas al conflicto "contra su voluntad", aunque recientemente adoptó un tono más cauto hacia Pekín al señalar que Manila no permitiría ningún ataque desde su territorio en caso de guerra en el Estrecho.
