"Hagamos el futuro de Europa eléctrico, es imprescindible", dijo Von der Leyen en su discurso sobre el Estado de la Unión ante el pleno del Parlamento Europeo en Estrasburgo, en el que aseguró que alcanzar esa meta permitiría reducir en 260.000 millones de euros anuales la factura europea por importaciones de combustibles fósiles.
La Comisión ha planteado un objetivo indicativo de elevar del 23 % actual al 46 % en 2040 el peso de la electricidad en el consumo final de energía.
La presidenta del Ejecutivo comunitario sostuvo que Europa "no puede seguir siendo una potencia industrial si sus precios de la energía son estructuralmente demasiado altos".
La cristianodemócrata alemana, en su segundo mandato al frente de la Comisión, recordó que la UE ha diversificado sus suministros desde el corte del gas ruso tras la invasión de Ucrania y ha aumentado sus inversiones en energías limpias producidas en Europa, tanto renovables como nuclear.
Von der Leyen señaló, sin embargo, que el cierre del estrecho de Ormuz volvió a poner de manifiesto la vulnerabilidad europea ante los combustibles fósiles importados y aseguró que, desde el inicio de ese conflicto, esas compras han costado a la UE 90.000 millones de euros adicionales, "sin una sola molécula de energía añadida".
En un discurso en el que abogó por una "Europa independiente" cuyo destino "esté en manos de los europeos", la jefa del Ejecutivo comunitario defendió por ello redoblar la apuesta por una energía "asequible, doméstica y limpia".
Se refirió también a las redes eléctricas, uno de los principales cuellos de botella de la transición: aunque Europa instaló el año pasado más de 80 gigavatios de nueva capacidad renovable, hay una capacidad seis veces superior todavía pendiente de conexión a la red.
"Tenemos que invertir más rápido, acelerar las conexiones a la red y desarrollar el almacenamiento", afirmó Von der Leyen, que reclamó una rápida aprobación del paquete europeo de redes eléctricas presentado por la Comisión.
