Directivos de empresas como BYD o Xiaomi acompañarán a Xi en viaje a EE. UU., según diario

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Pekín, 17 sep (EFE).- Directivos de compañías como la automotriz BYD o la tecnológica Xiaomi figuran entre los empresarios del gigante asiático que podrían acompañar al presidente chino, Xi Jinping, en su prevista visita a Estados Unidos la próxima semana, informó este jueves el diario hongkonés South China Morning Post.

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El medio, que cita a dos fuentes conocedoras del asunto, señaló que la presencia de una delegación empresarial de peso emularía el viaje que el presidente estadounidense, Donald Trump, hizo a Pekín el pasado mayo, cuando llegó acompañado por altos ejecutivos de compañías como Tesla, Apple, Nvidia y Boeing.

Según el rotativo, la lista aún no estaría cerrada, pero entre los nombres que se barajan figuran representantes del fabricante de las citadas BYD y Xiaomi y de Zhongji Innolight, productor de transceptores ópticos utilizados en centros de datos de inteligencia artificial.

La eventual presencia de esta última compañía resulta significativa por la pugna tecnológica entre Pekín y Washington en campos como los semiconductores, la inteligencia artificial y los centros de datos.

El medio también apunta que el Banco de China, una de las entidades financieras chinas con mayor presencia internacional y operaciones en Estados Unidos, podría ser invitado, mientras que el fabricante de baterías CATL figura asimismo entre las empresas que podrían sumarse al viaje.

La participación de CATL sería relevante por su colaboración con la estadounidense Ford en BlueOval Battery Park Michigan, una planta de baterías anunciada en 2023 y prevista para comenzar operaciones este año, que ha generado oposición de residentes y legisladores estadounidenses en medio de las tensiones bilaterales.

A finales de agosto, el mismo rotativo adelantó que Pekín y Washington negociaban la posible inclusión de empresarios chinos en la delegación de Xi y una probable prórroga de la tregua comercial pactada en la ciudad surcoreana de Busan en 2025.

La visita, todavía no confirmada oficialmente por las autoridades chinas, llega en una fase de relativa distensión diplomática, pero con fricciones persistentes entre ambas potencias por comercio, tecnología, IA, tierras raras y sanciones cruzadas a empresas.