Los 48 aparatos corresponden a la versión A, la que tiene capacidad de despegue y aterrizaje convencionales, según detalla el Departamento de Estado en un comunicado.
La partida se compone además de 49 motores Pratt & Whithney F-135-PW-100, uno de repuesto y los 48 restantes instalados en los cazas.
También se incluyen otros artículos a modo de equipamiento de apoyo, como dispositivos de comunicación, de guerra electrónica, software, equipos de apoyo para municiones o repuestos, además de servicios de soporte.
"Esta venta propuesta respaldará los objetivos de política exterior y seguridad nacional de los Estados Unidos al mejorar la seguridad de un aliado importante no perteneciente a la OTAN, el cual constituye una fuerza para la estabilidad política y el progreso económico en la región del Golfo", explica el Departamento de Estado en un comunicado.
La adquisición promete mejorar las capacidades disuasorias de Arabia Saudí y la interoperabilidad con fuerzas de Estados Unidos y otros actores regionales y de la OTAN, insiste Washington.
Desarrollado por Lockheed Martin con el apoyo de Northrop Grumman y la británica BAE Systems, el F-35 es un caza furtivo de quinta generación y es el avión de combate operativo más sofisticado de Estados Unidos.
La luz verde dada por Washington se da a conocer en un momento de creciente complejidad para las Fuerzas Armadas saudíes ya que la confrontación regional vinculada a Irán se superpone ahora con una escalada hutí desde Yemen que amenaza su territorio, infraestructura energética y rutas de exportación de petróleo.
