Se trata del proyecto minero a cielo abierto Era Dorada, anteriormente conocido como Cerro Blanco, a cargo de la empresa minera Aura Minerals, de origen y capital canadiense, y cuya actividad, de acuerdo con diversas fuentes ambientalistas, contaminará las aguas que llegan al río Lempa.
El río Lempa es el más largo de Centroamérica, con una longitud de 422 kilómetros. Su cuenca abarca a El Salvador, Guatemala y Honduras, y sus aguas son utilizadas principalmente para el riego de cultivos y la generación de energía eléctrica.
Julio González, miembro de la asociación no gubernamental Alianza Centroamérica Frente a la Minería, señaló en una conferencia de prensa que, a pesar de que “hasta la fecha no han podido extraer ninguna cantidad de oro, la amenaza de la mina sigue latente porque se continúa con la exploración, lo que genera contaminación con minerales nocivos para la vida, como el arsénico”.
“Estamos defendiendo la vida, los derechos colectivos. Estamos defendiendo los derechos de los pueblos que han sido sometidos a partir de la imposición de un modelo extractivo que pone en grave riesgo no solo el ambiente, sino la vida y la supervivencia de las personas”, sentenció.
La preocupación de los ambientalistas salvadoreños y guatemaltecos es que la exploración para la extracción de oro afectará directamente al río Ostúa, ubicado en la localidad guatemalteca de Asunción Mita, que desemboca en la parte norte del lago Güija, en el municipio salvadoreño de Metapán, cuyas aguas terminan en el río Lempa.
El 87 % de los habitantes de Asunción Mita rechaza el proyecto minero, según una consulta municipal de vecinos que cumple cuatro años desde su realización.
La comunidad exige la cancelación definitiva de todo derecho minero en su zona y que se respeten los resultados de la consulta municipal, “poniendo en primer lugar la vida de las personas y el medio ambiente”, según expusieron.
“Una de las angustias nuestras es que la contaminación pueda llegar al lago Güija, al río Ostúa y al río Lempa, que es la columna hídrica para más de 3 millones de salvadoreños que nos abastecemos del río”, apuntó la ambientalista Neli Silva.
Además, Silva señaló que en la región centroamericana “también nos preocupa que se estén dando políticas encaminadas a favorecer los proyectos mineros” y sostuvo que “toda mina debe salir de las fronteras; la minería es una amenaza regional, no solo de El Salvador y Guatemala, es regional”.
El proyecto Era Dorada se extiende por unos 15 kilómetros en una zona cercana a un mínimo de tres comunidades rurales, pertenecientes a Asunción Mita, que viven de la agricultura y la pesca.
Silva aseguró que, a pesar de las amenazas y la persecución, principalmente en El Salvador, “seguiremos manifestando nuestra posición de rechazar, de no estar a favor de este proyecto minero”.
“Este proyecto no promueve el desarrollo sostenible, representa una amenaza directa de devastación ecológica transfronteriza”, dijo, y agregó: “Condenamos el acoso judicial y la criminalización de los defensores ambientales que se están dando en El Salvador y Guatemala”.
