En un comunicado, el MInisterio de Exteriores iraní informó de que Araqchí “criticó la postura intervencionista de Francia hacia Irán y subrayó la necesidad de que la embajada francesa respete las leyes y normativas nacionales de Irán” en la reunión con Barrot.
La nota no especifica a qué supuestas acciones intervencionistas se hacía referencia, pero hace tres días, la Fiscalía de Teherán ordenó el cierre de un centro de enseñanza de francés vinculado con la embajada de Francia en Teherán por “proyectos contrarios a la cultura iraní-islámica y a la seguridad nacional”.
Las autoridades iraníes afirmaron que ‘Le Centre de langue francaise’ se utilizaba para la realización de “actividades y acciones ilegales de Francia al margen de las normas diplomáticas”, y además operaba sin licencia y rechazó legalizar su situación.
El jefe de la diplomacia iraní calificó además de “doble moral” la actitud de Francia en materia de derechos humanos.
“Francia no puede afirmar que le preocupan los derechos humanos mientras guarda silencio ante los crímenes contra la humanidad cometidos por EE.UU. y el régimen sionista (Israel) contra la nación iraní, y ante el asesinato de mujeres y niños iraníes”, afirmó Araqchí en el encuentro, según el comunicado de Exteriores.
Irán y Francia mantienen desde hace años unas tensas relaciones, con la expulsión de diplomáticos o el arresto de ciudadanos de cada país en sus respectivos territorios.
El pasado agosto, Teherán declaró persona non grata a dos diplomáticos franceses destinados en Teherán por llevar a cabo supuestas “actividades ilegales”, una medida anunciada después de que París tomara un paso similar con dos representantes iraníes en suelo francés.
