"No juzgarán a una sola persona. Sentarán un precedente que se seguirá durante años", aseveró el dirigente del partido Convicción por la Libertad y el Desarrollo (Chadema) ante el panel de tres jueces al defender su inocencia por los llamados a impedir la celebración de las elecciones generales de 2025.
Lissu sostuvo que nunca ha negado haber pronunciado dichas frases en varias regiones del país, pero reiteró que sus discursos no constituyen delito alguno bajo la legislación tanzana.
El líder opositor subrayó que se trata de la tercera causa por traición en los 65 años de historia de Tanzania, pero la primera que no implica acusaciones de intento de derrocamiento del Gobierno o de magnicidio, al estar tipificada bajo el apartado relativo a amenazas a las autoridades.
Además, la defensa dio por debilitada la postura de la Fiscalía tras constatar que la acusación no aportó pruebas documentales frente a los 16 elementos probatorios presentados por los abogados del opositor.
Tras la presentación de las conclusiones definitivas y la petición de condena del Ministerio Público, el tribunal dio por cerrado el debate oral.
El proceso quedará a la espera de que los tres magistrados deliberen en privado y fijen la fecha de la lectura del fallo.
Lissu, detenido en abril de 2025 tras haber regresado al país en 2023 después de sobrevivir a un intento de asesinato, ya había sido arrestado en múltiples ocasiones en el pasado, aunque esta es la primera vez que afronta una acusación por traición.
Desde Chadema, formación que fue descalificada para participar en los últimos comicios, acusan a la presidenta tanzana, Samia Suluhu Hassan, reelegida con el 98 % de los votos, de retomar los métodos represivos de su antecesor, John Magufuli.
Dichas elecciones suscitaron duras condenas internacionales por la actuación policial durante las protestas posteriores, en las que murieron miles de personas, de acuerdo con balances de la oposición y de organizaciones de derechos humanos.
