Aceites vegetales encapsulados en arcillas, una alternativa ecológica a los antibióticos

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Madrid, 25 sep (EFE).- Un equipo internacional de científicos ha desarrollado unos nanocompuestos avanzados elaborados con arcilla y aceites esenciales capaces de proteger a los cultivos frente a las enfermedades de una manera ecológica y responsable con el medio ambiente.

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El estudio, liderado por científicos de la Universidad de Venecia (Italia) y de la Estación de Agricultura Experimental de Conneticut (Estados Unidos), ha contado con la participación del Instituto de Cerámica y Vidrio (ICV) del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) español.

La enfermedad, que infecta flores, brotes, hojas y frutos, marchita y ennegrece las ramas y puede extenderse al resto del árbol. La infección, que puede acabar con la planta, merma drásticamente la producción de fruta, generando importantes pérdidas económicas en las explotaciones agrícolas.

Actualmente, el fuego bacteriano, que afecta a más de 130 especies de la familia de las rosáceas y está presente en más de 40 países, se combate con antibióticos, con el riesgo de favorecer la aparición de resistencias antimicrobianas.

Por eso, los científicos buscan alternativas que permitan reducir la dependencia de los antibióticos "sin renunciar a una protección eficaz de los cultivos", explicó Cástor Salgado, investigador en el ICV.

En concreto, los nanomateriales cargados con aceites esenciales redujeron la incidencia de la enfermedad en un 76 %, frente al 81 % alcanzado por la estreptomicina, el antibiótico utilizado como tratamiento de referencia.

Además, los análisis moleculares observaron que la arcilla permanecía adherida a las flores hasta nueve días después de su aplicación, lo que sugiere que puede proteger los cultivos de forma consistente, sin generar resistencias antimicrobianas.

El trabajo demuestra el potencial de los materiales nanoestructurados pueden ser una manera natural de proteger los cultivos y abre una nueva vía para desarrollar soluciones que combinen eficacia, innovación y sostenibilidad.

El CSIC ha solicitado una patente europea debido al potencial de aplicación de esta tecnología.