Según un reporte oficial sobre las implicaciones del "bloqueo" estadounidense, que incluye el costo de implementos deportivos, membresías internacionales y la deserción de atletas y entrenadores en citas internacionales, la isla perdió unos 20,3 millones de dólares solo en transacciones internacionales el año pasado.
Cuba no puede usar el dólar en sus operaciones y el Banco Financiero Internacional (BFI) de la isla figura entre la lista de entidades restringidas por el Departamento del Tesoro, lo que obliga al Gobierno cubano a "pagar entre un 5 y un 10 % más del valor del contrato" en transacciones relacionadas con el deporte, señala el texto.
A esto se suman los pagos elevados para adquirir recursos destinados a la educación deportiva y a la formación de paraatletas, cuyas pérdidas superan los 28 y los 7 millones de dólares, respectivamente.
El informe señala además que, por concepto de "abandono de misión de atletas y técnicos contratados", el país caribeño dejó de facturar más de 3.600 dólares, "sin contar lo que costó formar a esos profesionales".
Puntualiza también que la participación de clientes extranjeros en eventos y bases de entrenamiento en frontera ha bajado en los últimos meses debido a que la inclusión de Cuba en la lista estadounidense de países patrocinadores del terrorismo, lo que "ahuyenta a quien quiera contratar".
Advierte que "ese escenario atentará contra la realización exitosa de eventos en el país y contra la presencia de clientes internacionales".
Cuba ha cosechado importantes logros en el deporte internacional, sobre todo durante las décadas de los años 90 y 2000.
Las estadísticas olímpicas de la isla ascienden a 86 medallas de oro, 70 de plata y 88 de bronce, para un total de 244 preseas.
El deporte paralímpico registra unas 49 medallas de oro, 23 de plata y 29 de bronce obtenidas por atletas cubanos con discapacidades desde la cita de Barcelona'92.
Sin embargo, en los últimos años las deserciones, la emigración de reconocidos atletas y prospectos, unido a las malas condiciones en los centros de entrenamiento y la escasez de recursos generalizada en el país atentan contra estos resultados.
