"He venido a abastecerme de algunos productos, pero la situación está disparando drásticamente los precios de los artículos de primera necesidad. Cuando preguntas a los comerciantes la razón, te dicen que no hay transporte y, por lo tanto, no hay suministro", declaró a EFE por teléfono Abadit Hagos, vecina de 58 años de la capital regional que acudió al mercado para intentar comprar provisiones.
"El mundo debe intervenir y salvarnos. De lo contrario, nuestro destino será la muerte. Conocemos bien el sufrimiento que padecimos en la guerra anterior. La guerra no trae más que destrucción", añadió esta madre.
Abadit se refirió así a la devastadora contienda que libraron entre noviembre de 2020 y noviembre de 2022 los rebeldes del Frente Popular de Liberación de Tigré (FPLT) contra el Ejecutivo federal etíope.
Durante ese conflicto, que causó al menos 600.000 muertos, según la Unión Africana (UA), Tigré estuvo sometida a un apagón informativo y, según denunció la ONU, sufrió un bloqueo humanitario de facto.
En la mayor escalada desde esa guerra, a la que puso fin un acuerdo de paz firmado en noviembre de 2022, el FPLT acusó este miércoles a Adís Abeba de una "invasión y ataque abierto" contra Tigré y reveló que ordenó a sus fuerzas adoptar una estrategia de "guerra defensiva", tras tomar el control de los tres aeropuertos de la región norteña.
"Los bancos se han quedado sin efectivo. La gente intenta comprar productos mediante transferencias electrónicas, pero eso también resulta difícil debido a la mala conexión", declaró a EFE Haile Aregawi, otro vecino de la ciudad que trabaja en el sector de la construcción.
Productos como aceite para cocinar o teff (cereal nativo de Etiopía y Eritrea) se han visto afectados por la subida de precios, detalló Haile, al lamentar que tampoco había combustible disponible.
Mientras, el observatorio global NetBlocks reportó a última hora del jueves un corte de internet en el norte de Etiopía, lo que evoca el bloqueo vivido durante la guerra anterior y multiplica la angustia de la población.
"Se respira un ambiente de miedo en la ciudad. Hay un apagón total en toda la región. Por ahora, estoy utilizando (el operador privado) Safaricom, aunque no estoy seguro de si también dejará de funcionar (como ha sucedido con la compañía estatal Ethio Telecom)", señaló en otra llamada con EFE el empresario Kedir Mohammed, de 45 años.
"Es como si hubiéramos vuelto a la devastadora guerra que vivimos en 2020", agregó.
Mientras, Kibrom Desta, un joven de 21 años vecino de la ciudad tigrina de Adigrat que ve amenazados sus planes de empezar a estudiar en la universidad este año, expresó su temor frente a la campaña de reclutamiento -a veces forzado- llevada a cabo en los últimos meses por el FPLT.
"Siento que mi sueño se ha hecho añicos. Ahora, temo que me recluten por la fuerza, como a otros jóvenes de Tigré. Me aterra que me detengan", relató a EFE.
Tras la declaración del FPLT el miércoles, una alianza de siete grupos armados y de oposición aseguró haber lanzado una ofensiva contra tropas del Gobierno etíope en las también norteñas regiones de Amhara y Afar, después de acusar a Adís Abeba de perpetrar "ataques aéreos y terrestres a gran escala" en diferentes frentes.
Por su parte, Getachew Reda, asesor para Asuntos de África del Este del primer ministro de Etiopía, Abiy Ahmed, acusó al FPLT de lanzar en la madrugada del miércoles "una ofensiva a gran escala contra posiciones gubernamentales en Afar y Amhara".
El jueves, el Ejército etíope aseguró haber matado a 272 rebeldes tigrinos tras un ataque insurgente en varias zonas de North Wollo, un área de Amhara fronteriza con Tigré, aunque EFE no pudo verificar de manera independiente estas cifras.
