Lula y Bolsonaro buscan el voto útil a una semana de las polarizadas elecciones de Brasil

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Río de Janeiro, 27 sep (EFE).- A exactamente una semana de una de las elecciones más polarizadas en la historia de Brasil, el presidente Luiz Inácio Lula da Silva y el senador Flávio Bolsonaro, técnicamente empatados en los sondeos, luchan por el llamado 'voto útil' para intentar definir la Presidencia sin necesidad de un balotaje.

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La disputa por los votos de los candidatos minoritarios para convencerlos de la necesidad de definir la Presidencia el próximo domingo en la primera vuelta quedó evidente en los últimos actos, mensajes y discursos tanto del presidente progresista como del senador ultraderechista.

El hijo mayor del expresidente Jair Bolsonaro (2019-2022) viene defendiendo la necesidad de que la derecha se una desde la primera vuelta para evitar el balotaje y el dirigente del izquierdista Partido de los Trabajadores (PT) alegando que necesita el apoyo de parte del electorado que rechaza su Gobierno para derrotar al "fascismo" sin correr riesgos.

Bolsonaro dejó clara su intención al publicar este domingo un mensaje en redes en el que, aprovechando el alto índice de desaprobación del presidente, pidió votos para "jubilar a Lula y libertar a Brasil. No deje para la segunda vuelta lo que puede resolver en la primera".

Acaparando el 76 % de la intención de voto en el último sondeo de la firma Datafolha (40 % para Lula y 36 % para Bolsonaro) y con el porcentaje de indecisos reducido a solo el 2 % (un 5 % decidido a votar en blanco), los dos favoritos disputan el voto del 17 % de los que apoyan a los otros diez candidatos.

Ni Lula ni Bolsonaro tienen más del 50 % en ninguna encuesta, votación que necesitarían para ser elegidos sin necesidad de balotaje, pero los sondeos indican que tienen espacio para avanzar sobre los electores de los candidatos minoritarios, muchos de los cuales admiten estar en duda y que pueden cambiar su voto a última hora.

El opositor tiene hipotéticamente más ventaja debido a que entre los minoritarios con mayor intención de voto destacan representantes de la derecha: el exgobernador de Goiás Ronaldo Caiado (4 %), el activista ultra Renan Santos (3 %) y el exgobernador de Minas Gerais Romeu Zema (1 %).

Los electores del tercer favorito, el psiquiatra Augusto Cury (5 %), están en la mira tanto de Lula como de Bolsonaro debido a que defiende ideas tanto de izquierda como de derecha.

En su búsqueda del 'voto útil', Lula viene dándole prioridad en sus promesas electorales y discursos a medidas de interés de sectores entre los que tiene apoyo mayoritario, como las mujeres, los pobres, los mayores de 70 años y los habitantes del empobrecido nordeste de Brasil, para avanzar aún más en estos sectores.

Para ello, en los últimos diez días anunció la prohibición de las apuestas deportivas por internet, una reivindicación de las mujeres, decretó un aumento de los subsidios que el Gobierno distribuye entre los más pobres y anunció un programa para renegociar con descuentos las deudas de las familias.

Igualmente, viene insistiendo en sus discursos de que, pese a que no están obligados a votar, los mayores de 70 años acudan a las urnas para dejar clara su preferencia. Para incentivarlos firmó un decreto que prevé que la votación funcionará como prueba de supervivencia para los jubilados.

La estrategia de luchar por una victoria en primera vuelta obedece principalmente a que los sondeos indican que la disputa será más dura en el eventual balotaje, en el que la diferencia entre ambos candidatos es de solo dos puntos (47 % para Lula y 45 % para Bolsonaro).

Lula también estaría en desventaja en caso de que necesite disputar una segunda vuelta debido a que no hay ningún candidato de izquierda competitivo que le pueda transferir votos.

En las presidenciales de 2022, en las que venció por una mínima diferencia a Jair Bolsonaro, contó con los votos de dos aspirantes de izquierda y de centro que terminaron con elevadas votaciones en la primera vuelta: el laborista Ciro Gomes y la centrista Simone Tebet, a la que agradeció incluyéndola en su Gabinete ministerial.

Igualmente en la caza del 'voto útil', Bolsonaro viene concentrando su campaña en los evangélicos, entre los que ya tiene apoyo mayoritario; en los habitantes de los estados más ricos (São Paulo, Río de Janeiro y Minas Gerais), donde los sondeos lo muestran liderando, y en los electores de los otros candidatos de derecha o de ultraderecha.

El Partido Liberal (PL) intensificó en las redes la petición para que los electores antiLula, que llegan al 50 % del censo, anticipen en primera vuelta el voto que le darían al senador en la segunda: "La hora es ahora. No lo dejes para después".