El "no" a la propuesta, como ya habían adelantado las encuestas, se impuso con un claro 72,66 % de los votos, según datos provisionales con 24 de los 26 cantones completamente escrutados.
En cantones alpinos tradicionalmente ganaderos del centro del país como Uri, Schwyz y Obwald el rechazo llegó incluso a superar el 80 %.
Asociaciones ecologistas proponían en el texto que Suiza tomara medidas para garantizar que en el plazo de 10 años al menos el 70 % de los alimentos consumidos se produjeran en el país, y para ello proponía promover más los de origen vegetal en detrimento de los de origen animal.
También pedían un menor uso de fertilizantes y productos fitosanitarios tales como herbicidas o insecticidas, todo ello con el fin de proteger el medio ambiente, el agua potable, la calidad del suelo y la biodiversidad.
Tanto Gobierno como Parlamento habían recomendado votar en contra de la iniciativa, que en opinión de ambos poderes era demasiado maximalista en sus objetivos y sólo hubiera podido ponerse en práctica con una intervención masiva del Estado en el sector primario e incluso en los hábitos alimentarios de los ciudadanos.
En el Parlamento, todos los partidos habían votado previamente en contra de la iniciativa, incluidos Los Verdes.
