"Tenemos más capacidades que nunca, pero también desafíos que ningún estado puede enfrentar por sí solo. Tenemos como Naciones Unidas que apostarle y definir, redefinir el orden internacional para que este priorice el bienestar común de toda la humanidad", dijo la representante del Estado salvadoreño.
Sostuvo que "necesitamos un multilateralismo que sea capaz de escuchar, pero también de decidir, que preserve principios, que respete la soberanía de los estados, pero que entienda que ningún estado puede resolver por sí solo los problemas que ya no conocen fronteras".
"Porque la credibilidad de la ONU no se construye exclusivamente con resoluciones, al contrario, su legitimidad se alcanza cuando la organización es capaz verdaderamente de preservar la vida y garantizar un futuro digno para todas las personas", acotó.
Hill agregó que el Gobierno de Nayib Bukele "considera que la reforma de las Naciones Unidas no debe limitarse a reorganizar sus estructuras", sino que "necesitamos a una organización ágil, representativa, eficaz y transparente, que sea capaz de resolver con la velocidad que exigen los problemas contemporáneos".
"Basta ya con el conformismo, basta ya que los intereses personales y nacionales prevalezcan sobre las necesidades y crisis mundiales, basta ya con la burocracia", dijo la jefa de la diplomacia salvadoreña.
La canciller sostuvo que esperan "ese mismo compromiso de la próxima secretaria general" de las Naciones Unidas.
Dijo que esperan que "tenga un liderazgo con absoluta independencia, con capacidad de diálogo, con autoridad moral, con conocimiento de la realidad internacional y con voluntad y convicción reformadora en beneficio de la humanidad".
Sobre El Salvador, Hill destacó que el país logró sostener la reducción de las cifras de violencia, que en 2015 alcanzaron los 103 homicidios por cada 100.000 habitantes y llegaron a 1,3 en 2025. Cuando Bukele asumió el poder a mediados de 2019, el país había reducido los asesinatos hasta unos 50 por cada 100.000 habitantes.
"Por eso, ahora mi país es un caso de referencia para otros que sufren del mismo problema", señaló.
El país centroamericano se encuentra bajo un régimen de excepción aprobado por el oficialismo en la Asamblea Legislativa a petición de Bukele, ha dejado más de 93.000 detenciones y más de 6.000 denuncias de atropellos a derechos humanos, entre unas 570 muertes de detenidos.
Según el Gobierno, esta medida ha profundizado la reducción de los homicidios y de la violencia de las pandillas.
