La iniciativa fue convocada por el Consejo Nacional de los Estudiantes (CNE), que defiende que ninguna norma debe imponer a los jóvenes cómo vestirse.
El gesto responde al avance de la propuesta legislativa en el Parlamento, que regularía el vestuario en las escuelas públicas de Rumanía.
Quienes respaldan la medida sostienen que el uniforme reduciría las brechas entre los alumnos con recursos para comprar ropa cara y los que no.
Por el contrario, los representantes estudiantiles afirman que una camiseta idéntica no erradicará la pobreza ni el acoso escolar.
En un comunicado enviado a EFE, el CNE reconoce que la brecha social, la humillación, la exclusión y la presión por ostentar estatus material son problemas reales en las aulas, pero rechaza la solución propuesta.
"Pensar que todo esto desaparece cubriéndolo con una prenda idéntica es confundir el problema con uno de sus signos visibles", señala.
"La desigualdad también se observa en los zapatos, los teléfonos, la paga semanal, la posibilidad de ir de excursión o en la comida que un estudiante puede permitirse y otro no", añade.
El proyecto de ley, impulsado por diputados socialdemócratas y del partido ultranacionalista Alianza para la Unión de los Rumanos (AUR), ha sido ya aprobado en el Senado.
De ser refrendado por la Cámara Baja, los alumnos deberán asistir obligatoriamente en uniforme, aunque no habrá un modelo único nacional, sino que cada colegio determinará su propio diseño.
El Partido Socialdemócrata (PSD) defiende que el uniforme facilitaría que los alumnos se centren en su estudios y no en la ropa que sus padres puedan comprarles.
El CNE reclama un diálogo directo con las organizaciones estudiantiles y un esfuerzo legislativo orientado a medidas eficaces que hagan la escuela más segura, equitativa y accesible.
