Lula mencionó durante una entrevista los cuantiosos subsidios que el Ejecutivo ha desembolsado para intentar mitigar el impacto del aumento del precio internacional del crudo provocado por la guerra en Oriente Medio.
"Voy a comprar una distribuidora (...), vamos a reconquistar el derecho del pueblo brasileño de controlar esos aspectos", afirmó sin entrar en detalles, a cuatro días de la primera vuelta de los comicios.
El mandatario criticó, además, la privatización de la distribuidora BR, que pertenecía a la petrolera paraestatal Petrobras, durante el Gobierno de su predecesor Jair Bolsonaro (2019-2022).
"¿Por qué vender la BR? ¿Qué ganamos con la privatización?", se preguntó.
El Ejecutivo anunció este lunes el mantenimiento del subsidio de 2,12 reales (0,41 dólares o 0,36 euros) por litro de diésel, en vigor desde que el conflicto entre EE.UU. e Irán hizo que los precios escalaran por encima de los 100 dólares el barril.
Además, en el marco de los esfuerzos de fiscalización del sector, el Gobierno elevó hasta los 500 millones de reales (96 millones de dólares) las multas para las empresas que suban los precios de los combustibles "sin justa causa".
Defensor de una política desarrollista con un fuerte papel del Estado en la economía, Lula ha reivindicado la importancia de Petrobras y de otras empresas paraestatales para el país.
Del otro lado, el principal rival electoral del líder progresista, el ultraderechista Flávio Bolsonaro, aboga por reducir el gasto público y privatizar, y menciona como inspiración al presidente argentino Javier Milei.
