Macron se suma a las críticas a la ultraderecha francesa por el antisemitismo de Bardella

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París, 30 sep (EFE).- Las críticas a la ultraderecha francesa arreciaron este miércoles por las declaraciones antisemitas atribuidas por un medio al presidente del partido RN, Jordan Bardella, que el propio Emmanuel Macron consideró "gravísimas e inaceptables".

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El presidente francés se sumó así al clamor generalizado contra la mano derecha de la líder de la extrema derecha Marine Le Pen, cuya carrera política está en entredicho tras la difusión por el medio digital de investigación Mediapart de insultos antisemitas pronunciados cuando tenía entre 17 y 18 años.

Bardella, que ahora tiene 31 años, niega tajantemente ser el autor de esas palabras y ha recibido el respaldo de Le Pen, pero la credibilidad de Mediapart, que ha destapado varios escándalos políticos en Francia, le han colocado en el punto de mira de la crítica política.

El último en sumarse ha sido Macron, que desde Madrid, donde efectúa una visita de Estado, aseguró: "Nunca aceptaremos declaraciones antisemitas. Las declaraciones que han sido publicadas son gravísimas e inaceptables. Exigen la condena más extrema. Obligan a que sus autores las clarifiquen".

La respuesta de Bardella no se hizo esperar y en la red social X recordó que tras los atentados del 7 de octubre de 2023 contra Israel acudió a una manifestación de apoyo a ese país, al que poco después viajó para expresar su solidaridad. "Él no lo hizo", dijo en referencia a Macron.

Aquel viaje, en el que incluso fue recibido por el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, marcó el cambio de rumbo de la Agrupación Nacional (RN), el partido que preside Bardella y lidera Le Pen, con respecto a la cuestión judía.

Un lavado de cara que numerosos responsables políticos han señalado estos días que queda en entre dicho por los extractos publicados por Mediapart, que promete en los próximos días sacar a la luz las pruebas de su veracidad.

El pulso entre el medio de comunicación y el político, que se ha querellado contra Mediapart, ha fagocitado la precampaña para las elecciones presidenciales del año próximo, en la que Le Pen es la indiscutible favorita.

Este caso puede debilitar sus opciones, porque Bardella, que durante unos meses fue el candidato virtual, cuando la justicia tenía vetada a la lideresa, es el elegido para el puesto de primer ministro en caso de victoria de la ultraderechista en los comicios de abril y mayo próximos.

Por el momento, Le Pen mantiene la confianza total en su delfín y prefirió atacar a Mediapart con dureza, algo en lo que muchos han visto un intento de amedrantar a la prensa.

"Van a tener que ponerse un traje de Kevlar", dijo la líder ultra, en referencia al material con el que están fabricados los chalecos antibalas.

El propio Macron consideró que esa referencia supera los límites de lo admisible en política: "Es inaceptable pronunciar palabras violentas contra opositores y adversarios políticos y de arremeter contra los medios".

Antes, el director de la organización defensora de la libertad de prensa Reporteros Sin Fronteras (RSF), Thibaut Bruttin, las había considerado como "una amenaza contra los periodistas" y una "invitación velada" a los militantes ultras a agredir a los periodistas de Mediapart.

En la misma línea, la Liga de Derechos Humanos francesa anunció que acudirá a los organismos de la ONU para alertar contra esta amenaza que, en boca de una candidata al Elíseo, "constituye una medida de intimidación especialmente grave contra un medio de comunicación".

Mediapart difundió varias conversaciones que datan de 2013 de carácter antisemita atribuidas a Bardella y, según el medio, verificadas.

"El judío debe dominar a los otros pueblos, aplastarlos y violarlos. Un sionista es forzosamente judío y profundamente", señaló en aquellos años Bardella, según Mediapart, cuando era un joven militante del partido, entonces llamado Frente Nacional, en el que pronto comenzó a escalar en la jerarquía.