Su publicación en 2006 originó una fuerte polémica y María Kodama, la viuda de Borges, llegó a decir que éste consideraba a Bioy "un cobarde" y lo llamó "desecho humano" y "Salieri de Borges" por lo que consideró una traición a su amistad.
En 2012 los desencuentros llegaron a tal punto que un grupo de escritores organizó en Buenos Aires un "acto de desagravio" a Bioy Casares.
La nueva edición, en dos tomos y más de dos mil páginas, revisa el texto de principio a fin, incorpora materiales que habían quedado fuera y nuevos documentos, según explica en el prólogo Daniel Martino, quien trabajó junto a Bioy Casares en la organización del material original.
El eje es el diario que Bioy Casares escribió a lo largo de medio siglo de sus conversaciones con Borges. Se conocieron en 1931 y ya no se separaron. El autor de 'La invención de Morel' anotó todas las noches que Borges cenó en su casa, durante cuarenta años, a veces una o a veces dos y tres por semana.
Diálogos literarios, chismes, complicidad, agudas críticas y reconocimientos pueblan las páginas de esta obra inmensa llena de ironía y juego literario.
"Dos hombres que durante décadas comparten intereses y aficiones, y que, en largas comidas, charlan acerca de los asuntos más variados con una libertad difícilmente imaginable", dice Martino.
Con respecto al Premio Nobel, Borges dice: "Los premios no ayudan, en la posteridad a nadie"; y refiriéndose a Juan Ramón Jiménez, al que no valoraba nada, señala: "Que vergüenza para Estocolmo... primero da el premio a Gabriela (Mistral) ahora a Juan Ramón. Son mejores para inventar la dinamita que para dar premios".
A Thomas Mann, Borges le considera "un idiota", y en 1956 dice que "es curioso el caso" de Ernesto Sábato: "Ha escrito poco, pero ese poco es tan vulgar que nos abruma con una obra copiosa". También dice que "qué puede saber de nada un bruto como Hegel" o que "Marinero en Tierra" de Alberti es "una porquería".
Una de las principales novedades de esta reedición está en sus notas; las miles de anotaciones que acompañan el texto permiten identificar personas y obras, pero también reconstruir episodios, verificar citas, localizar fuentes, explicar referencias y contextualizar acontecimientos.
