Análisis oficiales y del sector bancario indican que la economía letona va mejor de lo esperado, pues el desempleo, por ejemplo, va a la baja y afectaba al 7,3 % de la población activa, pero el PIB per cápita, estimado en unos 27.100 euros, se mantiene lejos de la media europea (38.100), de acuerdo con datos recientes de la Comisión Europea (CE).
En 2020, el PIB per cápita de Letonia alcanzaba el 68,4 % de la media europea, y desde entonces hasta el año pasado sólo llegó a representar el 70,8 %, una proporción alejada del 86,8 % con el que se identifica a Lituania, la mayor de las economías entre las tres naciones bálticas.
En este contexto, aumentar los ingresos de la población, la productividad y mejorar la economía está en los planes de todos los partidos que compiten por los 100 escaños del Parlamento de Letonia, la Saeima, incluida la conservadora Lista Unida (AS) del primer ministro Andris Kulbergs, formación que lidera en la última encuesta publicada por la radiotelevisión pública LSM, que le atribuye un 22,7 % de la intención de voto.
AS defiende la creación de un Fondo de Desarrollo de Letonia para gestionar los activos estatales y un impuesto del 10 % para las microempresas de los empresarios privados, además de una reducción del impuesto sobre las ganancias de capital y ofrecer exenciones fiscales de cuatro años a los emigrantes que regresen al país.
Por detrás de AS, las encuestas sitúan al partido populista y nacional-conservador Letonia Primero (LPV), y al socialconservador Poder Soberano/Nuevos Letones (SV/JL), a los que la encuesta de LSM atribuye, respectivamente, un 14,1 % y un 13,3 % de la intención de voto.
LPV está liderado por Ainārs Šlesers, un empresario que ha sido ministro en anteriores Gobiernos pues perteneció a otras formaciones antes de fundar en 2021 su actual organización política.
Su propuesta aboga por un tipo impositivo único del 10 % para los autónomos, así como por una reducción del impuesto sobre las ganancias de capital y del impuesto de sociedades.
En consonancia con la admiración que Šlesers siente por el presidente estadounidense, Donald Trump, el LPV aboga por que el 50 % de las adquisiciones militares de Letonia se realicen a empresas de Estados Unidos.
Por su parte, SV/JL propone una moratoria de cinco años sobre nuevos impuestos y la supresión de todos los impuestos sobre la vivienda privada, quiere aumentar las ayudas familiares y abandonar el Pacto Verde europeo y Rail Baltica, proyecto para unir por tren los países bálticos.
La nacionalista conservadora Alianza Nacional (AN), que forma parte de la coalición de Kulbergs y a la que la encuesta de LSM da el 8,7 % de la intención de voto, propone por su parte un objetivo de convergencia: alcanzar un PIB per cápita del 80 % de la media de la UE para 2030.
La AN también respalda lo que denomina una política fiscal predecible y competitiva, elaborada en colaboración con las organizaciones patronales; un régimen fiscal más sencillo para las pequeñas y medianas empresas, y la concentración de los fondos de la UE en la defensa y en los sectores en crecimiento.
Además, aboga por una ruptura total de los lazos económicos con Rusia y Bielorrusia, países percibidos en Letonia como una amenaza geopolítica.
Los socialdemócratas Progresistas (P), que está en 10,2 % en el sondeo de LSM y que formaban parte de la coalición de centroizquierda que lideró la primera ministra Evika Siliņa hasta mayo, apuestan por el apoyo a las energías renovables, un salario mínimo de 2.100 euros para el profesorado y medidas para reducir la desigualdad.
Por su parte, los ecologistas y socialconservadores de la Unión de Verdes y Agricultores (ZZS), a los que se atribuye un 6,5 % de la intención de voto, quieren lograr aumentos en la productividad laboral del 5 % y más de 1.000 millones de euros en inversiones extranjeras al año.
Nueva Unidad (JV), partido centrista de Siliņa, acudirá a las urnas con una intención de voto en el sondeo de LSM del 6,8 %, pese a que ha prometido aumentar el salario mínimo hasta el 50 % del salario medio bruto.
