La medida busca socavar las fuentes de ingresos del Gobierno de Vladímir Putin para su guerra contra Ucrania, desarticular redes de desinformación y perseguir a los responsables de torturas contra civiles ucranianos y de la deportación de niños de ese país, indicó el ministerio de Exteriores en un comunicado.
Entre los sancionados figuran ocho personas implicadas "en la detención arbitraria, tortura y malos tratos" a civiles ucranianos en los territorios ocupados por Rusia.
Según Londres, estos abusos forman parte de un sistema más amplio de represión que también incluye desapariciones forzadas y la denegación de justicia.
Otras siete personas son sancionadas por su papel "en el adoctrinamiento y la militarización de niños ucranianos", incluidos los deportados por las autoridades rusas a campos de "reeducación", que se estiman en unos 6.000.
El paquete incluye asimismo a siete personas implicadas en "la difusión de desinformación favorable" al Kremlin, entre ellas cuatro ciudadanos georgianos, indica el comunicado.
De los ocho buques sancionados, tres pertenecen a la llamada 'flota fantasma', dos prestan servicios de suministro de combustible a esos barcos y otros tres son buques rusos del tipo de los rompehielos.
Los 23 individuos y entidades penalizados estarán sujetos a congelación de activos y prohibiciones para ejercer como administradores de sociedades, además de vetos de viaje a las personas físicas. Los ocho barcos recibirán sanciones en materia de transporte marítimo y comercio.
El Reino Unido ha sancionado ya a cerca de 600 petroleros utilizados para eludir las sanciones occidentales y financiar el esfuerzo bélico ruso, apunta el comunicado.
