El análisis del Fire Safety Research Institute de UL Research Institutes, revelado este viernes, concluye que la devastación causada por los incendios ocurridos en enero del año pasado no se debe a un error puntual.
En cambio, el informe de 723 páginas, encargado por el gobernador de California, Gavin Newsom, deja al descubierto las debilidades en los programas de prevención, comunicación, evacuación, coordinación y respuesta que, combinadas con condiciones meteorológicas extremas, permitieron que las llamas se propagaran rápidamente y destruyeran más de 16.200 estructuras y dañaran más de 2.100.
Sus autores advierten que, a pesar de que California ha avanzado en códigos de construcción, mapas de riesgo y programas de prevención, esas medidas no siempre se traducen en una reducción efectiva del peligro a nivel de viviendas, vecindarios y comunidades.
Entre los principales problemas señalados están las fallas en los sistemas de alerta y la falta de coordinación entre las agencias encargadas de responder a la emergencia, así como la falta de respuesta oportuna de agencias como el Departamento de Bomberos de Los Ángeles.
Las falencias afectaron de manera particular a personas con movilidad reducida, problemas de visión o audición, inquilinos y residentes que no hablaban inglés.
El informe concluye que proteger una vivienda de forma individual no garantiza que sobreviva al fuego; la prevención debe ser un esfuerzo comunitario.
Steve Kerber, vicepresidente y director ejecutivo, del UL Research Institutes, dijo en un comunicado que los incendios en el sur de California y en comunidades de todo Estados Unidos demuestran que se está entrando en “una nueva era” de grandes incendios.
“Las conclusiones y recomendaciones de este informe trascienden el ámbito de California y demuestran que una resiliencia eficaz frente a los incendios forestales depende del fortalecimiento de todo el sistema, y no de un único programa, política u organización", agregó.
El estudio se basó en entrevistas con cientos de funcionarios, residentes y representantes de distintas agencias, además de una revisión de comunicaciones y registros operativos de los siniestros que arrasaron con miles de estructuras.
