El registro más reciente del PMA en zonas a las que pudo acceder en el país apuntó a que el 74 % de los hogares no podían satisfacer sus necesidades alimentarias básicas, lo que supone la cifra más alta registrada este año e indica un deterioro significativo de la seguridad alimentaria, dijo la agencia de la ONU en un comunicado.
Ya en todo el Yemen, 18,3 millones de personas enfrentan inseguridad alimentaria aguda y unos 2,2 millones de niños menores de cinco años sufren desnutrición aguda, incluyendo 500.000 que padecen desnutrición aguda grave, la forma más peligrosa de desnutrición.
Algunas comunidades solo pueden acceder a ayuda en especie, en lugar de asistencia en efectivo, debido a que el acceso a los mercados es limitado o imposible cerca de los campamentos de desplazados, se apunta en la nota.
Además, los precios de la harina de trigo han aumentado un 10 % en solo dos semanas en algunas zonas de la provincia de Taiz, en el suroeste del Yemen y uno de los frentes del conflicto actual, mientras que los comerciantes estiman que las reservas de trigo solo cubren dos meses de demanda.
Todo esto teniendo en cuenta que el Yemen importa alrededor del 90 % de sus alimentos, lo que deja a las familias muy expuestas a las interrupciones en el comercio, el transporte marítimo y las cadenas de suministro.
De hecho, la agencia indicó que una mayor inestabilidad a lo largo de la costa occidental y en torno al estrecho de Bab al Mandeb, donde se centra la ofensiva, "amenaza con elevar aún más los precios de los alimentos y agravar la inseguridad alimentaria en el Yemen y en toda la región".
En respuesta a esta renovada ofensiva de los hutíes, que comenzó este verano, el PMA está ampliando la asistencia alimentaria para las familias recién desplazadas y planea llegar hasta 1,5 millones de personas.
Hasta ahora, esta agencia ya ha prestado asistencia a más de 70.000 personas en dos de los principales focos de desplazamiento: Taiz y Lahj.
De acuerdo con la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), que cita el PMA, la reanudación de los combates ha desplazado a más de 149.000 personas, mientras que muchas de ellas ya habían sufrido desplazamientos por las hostilidades.
Asimismo, el conflicto ha interrumpido el acceso a partes de Taiz y Al Hudeida, lo que impide a que el PMA y sus socios lleguen a aproximadamente 350.000 personas, aseveró.
El PMA solo aporta cifras de las zonas controladas por el Gobierno yemení y recordó que 73 miembros del personal de la ONU permanecen detenidos por las autoridades de los rebeldes chiíes hutíes, entre ellos 38 colegas del PMA.
Los hutíes tomaron la capital del Yemen, Saná, y ampliaron su control sobre las instituciones estatales a finales de 2014, lo que provocó la intervención militar liderada por Arabia Saudí en 2015 y años de conflicto que han dejado al Yemen dividido entre autoridades rivales.
En 2022, una tregua paralizó los combates, si bien en septiembre pasado los frentes volvieron a activarse con una ofensiva hutí que les llevó a tomar en pocos días importantes enclaves estratégicos en la costa del mar Rojo, en particular el estrecho de Bab al Mandeb, que domina el extremo sur del mar Rojo.
