“Los estadounidenses deben saber que, hasta que no se cumplan nuestras siete condiciones basadas en el memorando de entendimiento de Islamabad, el estrecho de Ormuz no se abrirá”, afirmó el presidente del Parlamento y negociador jefe de Irán, Mohamad Baqer Qalibafen, en su intervención en una sesión telemática, según informó la agencia Tasnim.
Qalibaf aseveró que Washington debe saber que “la época de ganar tiempo y dictar exigencias unilaterales ha terminado” y que la posición de la República Islámica de Irán “es completamente clara y firme”, al indicar que Teherán recibió una propuesta de EE.UU. a través de los mediadores.
El jefe parlamentario agregó que Irán no se dejará influir por la presión económica ni las acciones militares de EE.UU. y subrayó que Teherán “toma como base el comportamiento y las acciones reales del enemigo, no sus declaraciones contradictorias (...) que un día adopta una postura de negociación y al siguiente amenaza con el enfrentamiento y la destrucción”.
“Ni nos dejaremos llevar por la emoción ni nos dejaremos intimidar; combatimos y negociamos al mismo tiempo”, sostuvo.
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Plan de siete días de Irán
Estas declaraciones se producen después de que el presidente estadounidense, Donald Trump, rechazara la semana pasada, al margen de la Asamblea General de las Naciones Unidas, el plan de siete días de Irán para reabrir Ormuz.
El miércoles, el Gobierno iraní confirmó haber recibido, a través de Catar, nuevas propuestas de Washington, aunque no dio detalles del planteamiento y hasta ahora no ha informado sobre una respuesta oficial al respecto.
El Memorando de Islamabad, alcanzado entre Irán y EE.UU. en junio bajo mediación de Pakistán, quedó interrumpido menos de un mes después por unos supuestos ataques iraníes contra buques y petroleros en Ormuz y los bombardeos estadounidenses contra el sur de Irán.
Serie de condiciones por parte de EE. UU.
Irán exige desde hace meses el cumplimiento de una serie de condiciones por parte de EE. UU., como el cese de las hostilidades en todo Oriente Medio, el levantamiento del cerco naval y de las sanciones al petróleo iraní y la liberación de fondos congelados de Teherán, para acceder a reabrir el estratégico paso marítimo y retomar las negociaciones sobre su programa nuclear.
La guerra que EE.UU. e Israel iniciaron contra Irán se encuentra en un punto muerto, con la intensificación de las sanciones estadounidenses y su bloqueo naval, y ataques ocasionales de Teherán contra petroleros en el estrecho de Ormuz.
