El portavoz de la 'Coalición para Apoyar la Legitimidad en Yemen', Turki al Maliki, aseguró en un comunicado que esa alianza "seguirá prestando pleno apoyo operativo a las Fuerzas Armadas yemeníes y al Gobierno legítimo yemení (...) para poner fin al golpe de Estado (de los hutíes), restaurar el Estado y sus instituciones nacionales, y construir un futuro".
Acusó a los hutíes, respaldados por Irán, de "imponer bloqueos, desplazar por la fuerza a civiles, saquear recursos y reclutar a niños", acciones que -añadió- "han causado años de sufrimiento y dañado el tejido social del Yemen".
Afirmó, asimismo, que Arabia Saudí "tiene derecho a defenderse" contra los ataques con misiles y drones que los hutíes lanzan contra instalaciones civiles y energéticas en el reino árabe.
Los insurgentes yemeníes aseguran que esos ataques van en respuesta a los bombardeos aéreos saudíes contra las ciudades que controlan en Yemen.
"Esas agresiones de la milicia terrorista hutí (...) y también sus ataques contra los buques del reino en el mar Rojo y el estrecho de Bab al Mandeb (en la entrada del mar Rojo) requieren seguir adoptando todas las medidas necesarias para disuadir sus acciones hostiles", añadió el portavoz saudí.
Recalcó que el apoyo "continuará hasta que (el Gobierno reconocido) restablezcan el Estado y sus instituciones, se elimine a la milicia terrorista hutí y cese la amenaza que representa para la libertad de navegación en el sur del mar Rojo y Bab al Mandeb".
El comunicado de la coalición se produce pocas horas después de que el Ejército del Yemen, compuesto por fuerzas leales al Gobierno reconocido, anunciara el inicio de "una gran ofensiva" militar, que calificó como "la batalla por la liberación", para recuperar el territorio controlado por los hutíes.
El anuncio de dicha batalla llega pocas semanas después de que los hutíes lanzaran una ofensiva a finales de agosto que les permitió controlar toda la costa occidental del Yemen hasta el estrecho de Bab al Mandeb, vital para el comercio internacional, pese a los bombardeos aéreos saudíes contra sus posiciones.
Los insurgentes intentan, además, avanzar en otras provincias bajo control del Gobierno reconocido, como Taiz (centro), que conecta varias gobernaciones del país con Adén, sede del Ejecutivo.
El conflicto en Yemen comenzó en 2014 cuando los rebeldes proiraníes se alzaron en armas y controlaron amplias regiones del norte, centro y el oeste del país, incluida Saná.
Los combates iniciados a finales de agosto rompen un acuerdo de alto al fuego alcanzado en 2022 con la mediación de Naciones Unidas.
