Marín (1984, San José, Costa Rica) honra la memoria de Nimbus, un poderoso husky de un ojo celeste y otro café, que lo empujó a ser mejor persona y a hacer cosas que antes no se hubiera animado, como por ejemplo escribir ese libro que presentó esta semana en el Centro Cultural de España en la capital costarricense.
"Es un homenaje a mi perro, a lo que significó en mi vida y a lo que puede llegar a significar una mascota para la gente. En estos tiempos, también de soledad, uno encuentra en una mascota una compañía fiel, una compañía que siempre está ahí y para mucha gente es muy importante tener un compañero de este tipo", explica.
El autor reflexiona sobre el amor, la familia, la lealtad, la soledad, el vínculo emocional, la esperanza y la muerte con el Gran Área Metropolitana costarricense como telón de fondo, en una historia en la que no falta el sentido del humor, la complicidad de su mascota con sus amoríos y la escritura concisa propia del periodismo en el que se ha desenvuelto a lo largo de su carrera profesional.
En 66 páginas, Marín, que es director de la Agencia EFE en Costa Rica, muestra cómo vivió su mascota, pero a la vez, quizás sin proponérselo, se muestra a sí mismo como el ser humano que es.
La motivación principal para escribir su primer libro, confiesa, fue la muerte de su perro después de 8 años de aventuras y compañía durante una etapa de su vida que se desarrolló entre felicidad, tristeza y la pandemia.
Marín asegura que con su mascota forjó un vinculo emocional en la convivencia diaria, y más cuando el mundo se aisló entre cuatro paredes a causa de la covid.
Aunque, reconoce, el vínculo fue antes, desde el primer momento en que lo llevó a su casa: "Ellos te adoptan como su familia (...). Uno se convierte para ellos también en un ser esencial para su vida y ellos también para la vida de nosotros".
El autor muestra a Nimbus como un ser fiel, amable y noble con la gente, cualidades con las que él también se identifica, por lo que se confirma el dicho popular de que "los perros se parecen al dueño y viceversa".
En su libro, el periodista hace un relato personal, una catarsis, un duelo, cierra un ciclo, y cree que si Nimbus estuviera vivo y pudiera hablar le agradecería y le diría que fue feliz y que se divirtió mucho.
"Nimbus fue un amigo, un compañero, parte de la familia. Las mascotas llegan a convertirse en parte de nuestra familia y en un ser muy importante para nosotros. Nos enseñan muchas cosas, nos sacan de la zona de confort en algunos momentos de la vida. Tuve mucho aprendizaje con él", afirma.
Marín Mata dice que el mensaje que quiere dejar a los lectores con su libro es "que amen a los animales, que son seres vivos que sienten, que aman también, uno puede divertirse con ellos" y que pueden ser un soporte emocional para las personas.
Nimbus conoció el amor incondicional a través del autor y el autor a través de su mascota: estaban involucrados, vivieron mucho e intensamente juntos. La mascota abrazó el alma del ser humano.
Marín Mata decidió no darle sepultura sino el honor de llevarlo a un libro, no como periodista sino como amigo, como su compañero de viaje, buscando honrar la memoria de su mascota.
