Según el diario Cumhuriyet, Ali Emre Balli, presidente de la Asociación de Instituciones Financieras y miembro suplente de la Federación Turca de Baloncesto, fue hallado sin vida dentro de su vehículo, en un terreno baldío en Estambul.
Varios medios turcos informaron de que los investigadores creen que se suicidó.
El nombre de Balli apareció en la investigación en torno al banco Adil Participation Bank, entidad de la que fue presidente del Consejo de Administración.
El escándalo se agravó después de que los reguladores ordenaran la liquidación de 131 fondos gestionados por siete sociedades de gestión de carteras.
En solo tres años, estos fondos habían acumulado activos por valor de más de 20.000 millones de dólares (unos 17.700 millones de euros).
Una investigación reveló acusaciones de manipulación del mercado y obtención ilícita de beneficios en las que estarían implicadas numerosas personas, entre ellas políticos cercanos al AKP, un exministro, antiguos funcionarios públicos y varias celebridades.
Numerosas personas fueron detenidas bajo la acusación de haber inflado artificialmente el valor de los fondos que gestionaban y de haber obtenido beneficios extraordinariamente elevados.
Según el ministro de Justicia, Akin Gürlek, cinco de los investigados han devuelto el dinero que habían obtenido de esta forma. Las autoridades turcas no han aclarado el total supuestamente defraudado.
