"El ataque y el bombardeo contra mineros sudaneses constituyen un crimen injustificado e inaceptable. Existen muchas maneras de hacer cumplir la ley y abordar las violaciones fronterizas, pero el uso de bombardeos aéreos contra civiles no es ni posible ni aceptable", dijo Fareid en X.
El asesor del Consejo Soberano -el máximo órgano de gobierno de Sudán controlado por la cúpula militar- no acusó directamente a ningún actor ni se refirió explícitamente a Egipto, aunque expresó que "existen canales de comunicación abiertos para tratar estos asuntos" que implican el cruce irregular de la frontera común.
Ayer, la organización Abogados de Emergencia denunció que la Fuerza Aérea Egipcia efectuó el sábado un bombardeo contra mineros civiles en una zona fronteriza entre ambos países conocida como el triángulo de Halaib, administrada de facto por Egipto pero que Sudán reclama también desde hace años.
La ONG afirmó que, según información preliminar recabada mientras continúan las labores de verificación, estos bombardeos causaron la muerte de al menos 72 personas.
"Los repetidos ataques en las regiones fronterizas ricas en oro y minerales reflejan el deseo de las autoridades egipcias de expandir su influencia e imponer el control sobre los recursos naturales sudaneses a expensas de la vida, los derechos y el sustento de la población civil", denunciaron los Abogados de Emergencia.
La Red de Médicos de Sudán también atribuyó ayer el ataque al Ejército egipcio, una acusación a la que se sumó la alianza política sudanesa Tasis, liderada por el grupo paramilitar Fuerzas de Apoyo Rápido (FAR) que lucha contra el Ejército sudanés -respaldado por Egipto- en la guerra iniciada el 15 de abril de 2023.
Hasta el momento, Egipto no se ha pronunciado sobre estas acusaciones, si bien una fuente militar egipcia confirmó ayer a EFE bajo condición de anonimato que fue la Fuerza Aérea quien efectuó el bombardeo contra un grupo de personas que cruzaron la frontera tras ignorar repetidas advertencias anteriores.
El oro es una de las principales fuentes de ingresos de Sudán, por lo que más de dos millones de personas viven gracias a la minería artesanal para subsistir, especialmente tras el estallido de esta guerra que ha provocado la muerte de decenas de miles de personas y el desplazamiento de más de 14 millones.
