La portavoz de la Cancillería china Mao Ning afirmó en una rueda de prensa que Pekín condena los ataques que han provocado "un considerable número víctimas" y reiteró que China "se opone de forma constante a los ataques contra civiles e instalaciones civiles".
Mao pidió a las partes implicadas evitar acciones que conduzcan a una escalada de la tensión regional y resolver sus diferencias y disputas "mediante el diálogo y la negociación", con el fin de alcanzar cuanto antes "la paz y la estabilidad" en la región.
Las declaraciones se producen después de que los hutíes reivindicaran una serie de ataques contra el aeropuerto internacional Rey Khalid de Riad, que causaron al menos 17 muertos y cientos de heridos, según los últimos balances.
El ataque más grave se produjo el sábado, con trece fallecidos y más de 300 heridos, mientras que una nueva ofensiva el domingo causó un muerto, once heridos y daños materiales.
Los insurgentes yemeníes también han amenazado con nuevos ataques contra aeropuertos y el espacio aéreo saudí, en una escalada que se suma a la presión sobre rutas marítimas y energéticas como Ormuz, Bab el Mandeb y el mar Rojo.
China mantiene estrechos vínculos energéticos y diplomáticos con Arabia Saudí e Irán y ha defendido durante la guerra una salida negociada, el respeto a la soberanía regional y la protección de infraestructuras civiles y rutas comerciales.
