Según un comunicado de MSF, las familias que huyen del conflicto pierden acceso a sus tierras agrícolas, fuentes de ingresos, y al agua potable, así como a atención sanitaria, mientras que la dificultad para abastecer la región hace escalar los precios y empeoran la “crisis de desnutrición”.
“El recurso a los vuelos humanitarios constituye una solución para las zonas de muy difícil acceso, pero esta opción es costosa y compleja en el plano logístico”, indicó el coordinador médico adjunto de MSF en la provincia de Kivu del Norte (este), el doctor Fabien Kabongo.
“Esto puede afectar a la disponibilidad de suministros y retrasar las intervenciones médicas y humanitarias en el momento en que son más necesarias”, añadió el coordinador médico.
De acuerdo con datos de dos agencias de la ONU, el Programa Mundial de Alimentos (PMA) y Unicef, en noviembre de 2025 la tasa de desnutrición aguda global fue del 46 % en la zona.
La Clasificación Integrada de la Seguridad Alimentaria en Fases (IPC) contabilizó que unas 26 millones de personas en la RDC se enfrentaron a niveles de crisis o de emergencia en materia de inseguridad alimentaria en 2025, de las cuales casi cuatro millones correspondían a Kivu del Norte.
Por su parte, MSF contabilizó que 53.000 niños recibieron atención médica por desnutrición en la RDC el año pasado, y que entre enero y agosto de 2026 al menos 33.000 pacientes fueron atendidos solo en Kivu del Norte.
La crisis se produce en un marco de recortes a los fondos humanitarios por la reducción de la ayuda internacional y, según la ONG, las intervenciones en materia de seguridad alimentaria son las que cuentan con menor financiación.
“MSF no puede sustituir por sí sola el conjunto de la respuesta humanitaria. Es urgente una financiación sostenible para garantizar que los niños afectados por la desnutrición puedan acceder a la alimentación, así como a los servicios de detección y tratamiento que necesitan para sobrevivir”, concluyó Kabongo.
Según las Naciones Unidas, casi cinco de los 6,1 millones de personas desplazadas internas en la RDC se encuentran en las provincias de Kivu del Norte, Kivu del Sur e Ituri, donde se concentra el conflicto con el M23.
El conflicto se agravó en enero de 2025 tras la toma de Goma y Bukavu por el M23, que cuenta con el apoyo de la vecina Ruanda.
Pese a los acuerdos de paz firmados en Estados Unidos en diciembre pasado, por el presidente congoleño Félix Tshisekedi y el mandatario ruandés Paul Kagame. ambas partes se acusan de violar el pacto.
El este de la RDC, rico en minerales esenciales para la industria tecnológica, vive desde los años noventa un conflicto alimentado por grupos rebeldes y el Ejército, pese al despliegue de la misión de paz de la ONU (Monusco).
