Hasta finales de septiembre, la organización registró 134.100 llegadas de migrantes a Yemen frente a 110.144 en todo 2025 y 60.897 en 2024, lo que significa que las cifras actuales más que duplican las de los últimos dos años, a pesar del peligro que implican las travesías.
Al menos 139 personas que en los últimos días se dirigían en una precaria embarcación hacia Yemen perecieron en un naufragio en las costas de Yibuti, en uno más de estos trágicos episodios.
La OIM destacó que en Yemen se están observando así dos movimientos en direcciones opuestas: mientras las familias yemeníes abandonan sus hogares para escapar de los combates, los migrantes siguen entrando en el país con la intención de atravesarlo y llegar a los países del Golfo en busca de trabajo y mejores oportunidades.
La guerra en Yemen se reanudó el pasado junio, tras cuatro años en los que los combates a gran escalada prácticamente habían cesado, y vuelve a enfrentar al movimiento de los hutíes y a las fuerzas del gobierno reconocido internacionalmente, apoyado por Arabia Saudí, a donde este conflicto se ha extendido últimamente con ataques directos contra sus infraestructuras
"Las familias en Yemen están desesperadas por escapar de sus hogares debido al conflicto, mientras que los migrantes siguen pasando por el país en busca de un futuro mejor; ambos emprenden viajes peligrosos", afirmó la directora general de la OIM, Amy Pope, citada en un comunicado.
La mayoría de quienes emprenden esta ruta procede de los países del Cuerno de África y es habitual que en su ruta sufran explotación, abusos y queden atrapados sin recursos para continuar o regresar a sus países.
La OIM instó a los países de esta ruta migratoria a reforzar la cooperación contra las redes de tráfico de personas y a abrir vías regulares y seguras.
