Los empleados enviaron una carta titulada "No es mi Eurovisión" a la dirección y al consejo de administración de la NPO, la organización que coordina el sistema público de radio y televisión de Países Bajos.
Los firmantes aseguran que no pueden aceptar "que el deseo de participar en un programa de entretenimiento pese más que las innumerables vidas de personas que están siendo asesinadas" y lamentan que las cadenas públicas y sus trabajadores estén siendo arrastrados hacia la "normalización del genocidio".
La protesta llega tres semanas después de que NPO anunciara que Países Bajos volverá a competir en Eurovisión en 2027, tras ausentarse de la edición de 2026.
La decisión de regresar abrió una disputa dentro de la radiotelevisión pública: Avrotros, la cadena que tradicionalmente organizaba la candidatura neerlandesa, decidió en agosto no participar en 2027 y devolvió a la NPO la responsabilidad sobre la presencia del país en el concurso.
Avrotros justificó su retirada alegando que Eurovisión ya no podía considerarse neutral mientras uno de sus participantes siguiera involucrado en "un conflicto militar a gran escala" y mencionó además el "grave sufrimiento humanitario en Gaza" y las restricciones a la libertad de prensa.
"Eurovisión fue creado originalmente para unir a personas y países", afirmó entonces el director general de Avrotros, Taco Zimmerman, quien subrayó que los conflictos internacionales han influido cada vez más en el festival hasta convertirlo en "un escenario de división".
Pese a esa retirada, NPO anunció a finales de septiembre que enviaría una candidatura neerlandesa a la edición de 2027 y que un equipo independiente de expertos se encargaría de supervisar el proceso, mientras que NOS, el principal servicio público de noticias del país, retransmitirá y comentará las semifinales y la final.
NPO defendió entonces que la Unión Europea de Radiodifusión (UER), organizadora de Eurovisión, había dado "importantes pasos" para modificar las reglas del concurso, lo que permitió, dijo, acordar que "el propósito original del festival vuelva a ocupar un lugar central".
Los trabajadores critican esa conclusión y el procedimiento empleado para alcanzarla.
"De las conversaciones se desprende que las propias direcciones de las cadenas no participaron en esta decisión de gran importancia", señala la carta, en la que los firmantes consideran "inaceptable que una decisión con consecuencias sociales de tal alcance se tome de esta manera".
Los firmantes exigen que NPO retire su candidatura para 2027 y abra "un diálogo amplio, transparente y cuidadoso" con las diferentes cadenas antes de decidir sobre una posible participación a partir de 2028.
"Estamos y seguiremos hablando con todo el mundo", señaló un portavoz de NPO a la agencia neerlandesa ANP.
La edición de 2027 está prevista para mayo en Burgas, Bulgaria.
