Pese a la convocatoria de las elecciones generales del 29 de noviembre en España, Sánchez mantiene intacta su agenda europea y, según fuentes oficiales, prevé estar presente en las otras tres cumbres de la UE previstas hasta fin de año y en las que se pretende llegar a un acuerdo para ese presupuesto (denominado marco financiero plurianual) correspondiente al periodo 2028-2034.
La presidencia semestral del Consejo, que ejerce Irlanda, ha presentado una propuesta que asciende a 1,62 billones de euros, frente a la que ya había planteado la Comisión y que era de 1,76 billones, con recortes, sobre todo, en los apartados de competitividad y seguridad.
El Gobierno español ya se había mostrado insatisfecho con los planes de la Comisión y había pedido tener más ambición, y la que ha planteado ahora Irlanda es considerada inaceptable.
Eso es lo que, según el Ejecutivo de España, transmitirá Sánchez al resto de líderes en la cumbre europea de este jueves y viernes, a los que instará a pactar unas cuentas que realmente permitan hacer frente a los retos a los que se enfrenta la UE y financiar los bienes públicos europeos.
En concreto, la defensa, la seguridad, las interconexiones, la lucha contra el cambo climático, la ciencia y los cambios tecnológicos.
Además, defiende que haya nuevos impuestos europeos que generen recursos para financiar el presupuesto y que sean justos en su reparto.
Para el Gobierno español, los recortes planteados comprometen el futuro económico de la UE y no son ni lo que Europa ni España necesitan.
La agenda de la cumbre incluye también un debate sobre el problema migratorio, en cuyo contexto se abordará la situación vivida a finales de julio en Ceuta, ciudad española del norte de África a la que entraron decenas de miles de personas procedentes de Marruecos.
