Según la información preliminar de las autoridades del país balcánico, a bordo del Airbus A320 viajaban seis tripulantes y 51 pasajeros.
En pleno vuelo, cerca de la frontera con Rumanía, la tripulación fue informada de una posible amenaza, por lo que se decidió realizar un aterrizaje de emergencia en Sofía.
Según la prensa israelí, las autoridades austríacas recibieron en Viena una llamada telefónica que alertaba de la presencia de un objeto sospechoso a bordo del avión.
Siguiendo los protocolos establecidos, un avión de combate de la Fuerza Aérea búlgara despegó y escoltó al aparato hasta su aterrizaje en el aeropuerto de la capital búlgara.
Tras evacuar a los pasajeros en Sofía, agentes de seguridad búlgaros inspeccionaron el avión, sin que por el momento se haya confirmado si existía realmente una amenaza contra la aeronave.
El incidente se produce menos de tres semanas después de que el copiloto de un vuelo de Flydubai que cubría la ruta Dubái-Tel Aviv intentara estrellar el avión en un acto terrorista, aunque el capitán y varios pasajeros israelíes lograron abortar el intento.
