El hijo del expresidente Jair Bolsonaro, que fue el primero en responder, prometió declarar la guerra al "narcoterrorismo", a partir de enero, si gana las elecciones, y aseguró que va a recuperar "cada metro, cada calle, cada barrio, cada ciudad y cada territorio que haya sido tomado del pueblo brasileño" por las organizaciones criminales.
El candidato del Partido Liberal defendió el endurecimiento de las penas y aseguró que los líderes de esas organizaciones podrán pasar hasta ochenta años en prisión y dijo que los delincuentes "van a estar presos o a ser neutralizados".
Bolsonaro acusó al Gobierno de Lula de aplicar una "política de excarcelación" que permite que delincuentes peligrosos vuelvan a las calles por falta de plazas en las cárceles.
Lula, por su parte, reprochó a su rival por no haber votado a favor de la reforma constitucional de seguridad pública que envió al Congreso en marzo del año pasado, con la que busca ampliar la capacidad de actuación del Gobierno en un área cuya responsabilidad recae principalmente en las regiones.
El líder progresista afirmó que los gobiernos regionales han fracasado en el combate a la delincuencia y defendió la ley antifacciones aprobada durante su mandato, que endurece las penas para los integrantes de organizaciones criminales.
Lula aseguró que, si el Senado aprueba la reforma que él propone, creará de inmediato un Ministerio de Seguridad Pública para coordinar la actuación contra el crimen del Gobierno y de los ejecutivos regionales y municipales.
"Vamos a liberar los territorios para las comunidades", afirmó el mandatario, que prometió combatir tanto a los delincuentes que actúan en los barrios como a quienes hacen parte de las estructuras criminales desde posiciones de poder y viven en condominios de lujo.
El primer debate presidencial organizado por la cadena Band se realizó una semana antes de la segunda vuelta electoral, que el próximo domingo 25 de octubre definirá quien asumirá la jefatura del Estado brasileño.
Bolsonaro salió victorioso en la ronda electoral inicial con un 47 % de los votos frente a un 45 % alcanzado por Lula.
